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A 150 años de ‘El Capital’ de Karl Marx ¿Desde dónde lo leemos?

150 anos de ‘O Capital’, de Karl Marx. De onde a lemos?

150 years of ‘The Capital’ by Karl Marx. Where do we read it from?


 


Abdiel Rodríguez Reyes

Magíster

Universidad de Panamá/

Centro de Investigaciones de la Facultad de Humanidades

Ciudad de Panamá, Panamá

abdiel.rodriguezreyes@up.ac.pa

ResearcherID: L-4957-2017

 

Este trabajo se encuentra depositado en Zenodo

DOI: http://doi.org/10.5281/zenodo.1484522

 



Resumen: En este breve artículo nos hacemos las preguntas, ¿desde dónde leemos El capital? ¿Qué celebramos? Para tomar consciencia del contexto desde dónde lo leemos ahora y re-dimensionarlo. Otra cuestión de fondo está latente, una tarea propuesta por Manuel Sacristán: “el asunto real que anda por detrás de tanta lectura es la cuestión política de si la naturaleza del socialismo es hacer lo mismo que el capitalismo, aunque mejor, o consistió en vivir otra cosa”.

 

Palabras clave: Marxismo;  capital; política; ética.

 

Resumo: Neste breve artigo, nos fazemos as perguntas, de onde lemos O Capital? Que nós celebramos? Tomar consciência do contexto de onde o lemos agora e redimensionamos. Outra questão subjacente é latente, uma tarefa proposta por Manuel Sacristán: "a verdadeira questão que está por trás de tanta leitura é a questão política de se a natureza do socialismo é fazer o mesmo que o capitalismo, embora melhor, ou era viver outra coisa".

 

Palavras-chave: Marxismo; capital; política; ética.

 

Abstract: In this brief article we ask ourselves the questions, from where do we read The Capital? What are we celebrating? To become aware of the context from where we read it now and re-dimension it. Another underlying issue is latent, a task proposed by Manuel Sacristán: "the real issue that lies behind so much reading is the political question of whether the nature of socialism is to do the same as capitalism, although better, or was to live another thing".

 

Keywords: Marxism; capital; politics; ethics.

 

 

 

 

 

Citar este artículo:

 

 

 

Chicago para las Ciencias Físicas, Naturales y Sociales

Rodríguez Reyes, Abdiel. 2018. A 150 años de ‘El Capital’ de Karl Marx ¿Desde dónde lo leemos?. Cuadernos de Formación y Participación Política, Humanidades Populares, 13 (21): 87-100.

 

Chicago para las Humanidades

Rodríguez Reyes, Abdiel, “A 150 años de ‘El Capital’ de Karl Marx ¿Desde dónde lo leemos?”, Cuadernos de Formación y Participación Política, Humanidades Populares 13 (21) (2018): 87-100.

 

APA

Rodríguez Reyes, A. (2018). A 150 años de ‘El Capital’ de Karl Marx ¿Desde dónde lo leemos?. Cuadernos de descolonización y liberación, 13 (21), pp. 87-100.

 

MLA

Rodríguez Reyes, Abdiel. “A 150 años de ‘El Capital’ de Karl Marx ¿Desde dónde lo leemos?”. Cuadernos de descolonización y liberación 13.21 (2018): 87-100.

 

Harvard

Rodríguez Reyes, A. (2018). A 150 años de ‘El Capital’ de Karl Marx ¿Desde dónde lo leemos?, Cuadernos de descolonización y liberación, 13 (21), pp. 87-100. 

 

 

 

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Si asistimos ahora en nuestro movimiento a un estancamiento teórico, no es en manera alguna por que la teoría de Marx […] no pueda desarrollarse, ni porque ha “envejecido”, sino, por el contrario, porque hemos tomado del arsenal marxista las armas intelectuales más importantes de las cuales hemos tenido necesidad hasta hoy, sin por eso agotarlo. No hemos sobrepasado a Marx en el curso de nuestra lucha práctica; por el contrario, Marx en sus creaciones científicas, se nos ha anticipado como partido de lucha activo en el plano de la práctica. No sólo Marx ha producido lo suficiente para nuestras necesidades, sino que nuestras necesidades no han sido todavía lo suficientemente grandes para la utilización de todos los pensamientos marxianos.

Rosa Luxemburgo

 



A modo de introducción

Este año (2017) se conmemoran 150 años de la publicación del tomo I de El Capital de Karl Marx. En varias partes del mundo se reunieron para analizar el opus magnum del gigante de Tréveris; revistas han preparado dossieres especializados, libros y compilaciones[1] para conmemorar esta fecha imprescindible. En este breve artículo nos hacemos las preguntas, ¿desde dónde leemos El capital? ¿Qué celebramos? Para tomar consciencia del contexto desde dónde lo leemos ahora y re-dimensionarlo. Otra cuestión de fondo está latente, una tarea propuesta por Manuel Sacristán: “el asunto real que anda por detrás de tanta lectura es la cuestión política de si la naturaleza del socialismo es hacer lo mismo que el capitalismo, aunque mejor, o consistió en vivir otra cosa” (Sacristán 2009, 168). Muchos gobiernos se tiñen de socialistas e izquierdas; Francia y España han tenido gobiernos “socialistas”, pero sus políticas públicas caminan en otra dirección. Muchos gobiernos en Abya Yala[2], desde el de Hugo Chávez hasta el de Luis Inácio Lula da Silva en Brasil, se denominaron posneoliberales[3], implementaron políticas socialistas y asistencialistas, sin embargo, todos somos conscientes de los resultados de esa hibridez, lo cual trajo como consecuencia el estado actual en que se encuentran estos procesos políticos: algunos buscan enmendar los entuertos y otros perdieron el hilo de Ariadna. Se espera que, precisamente los errores sirvan de acicate para que la lectura, — de El capital —, nos sirva para experimentar otra cosa distinta[4] a lo dado en Abya Yala.

Para responder a nuestras preguntas, tenemos que saber, primero, ¿qué es lo que celebramos? La producción teórica de Marx y Engels es simplemente abrumadora, recae sobre el primero gran parte de la misma. Aún no se conoce la obra completa de ambos, de 114 volúmenes que se tienen contemplados en el proyecto de la MEGA (Marx/Engels Gesamtausgabe)[5], sólo han sido editados 60. Eso quiere decir que, de la producción teórica de ambos, apenas conocemos un poco más del 50% si hemos leído todo y, aún no está traducido todo al castellano. Este proyecto, por el cual se conocerá lo producido por ambos, tiene una larga historia, en principio, por lo que implicó e implica el pensamiento marxista en la praxis política y, además, lo que implica metodológica y académicamente; ambas cuestiones se conjugan en un pensamiento crítico con compromiso de cambiar para no quedar en lo mismo. Es decir, remover las estructuras del sistema capitalista que tiene a la humanidad al borde del colapso total. Ya nos decía Mészáros, llegaría el momento en que el capital ya no podría desplazar sus contradicciones, “presagiando así lo que él [Marx] llamaba el reino de la forma histórica nueva” (Mészáros 2009,119). No podría ser de otra forma que con justicia social y un ambiente sostenible.

Por otra parte, teniendo en cuenta nuestro contexto nacional, Panamá ha vivido todas las modalidades de colonialismo. De 1502 a 1821 el colonialismo español, — un lapsus de unión a Colombia —; de 1903 a 1999 de enclave colonial y, desde esa fecha a la actualidad, una condición de neocolonialismo estadounidense; por lo tanto, ameritaría una lectura descolonizadora[6] para desentrañar las consecuencias reales de vivir bajo tutelaje de diferentes formas de colonialismo. De tal forma que, pertenecemos a ese mundo neocolonial y no al de los países industrializados de Europa y Norteamérica. Cuando leamos El capital, tenemos la tarea de asumir nuestra realidad como elemento central de una lectura situada, para descubrir la riqueza de este libro para nosotros en Abya Yala. Compartimos la totalidad del sistema, pero las condiciones no son las mismas en los países industrializados con su “Estado de bienestar”[7] que en los países periféricos en donde no hay las mismas garantías. Hay que tener en cuenta estos matices para apreciar la riqueza del pensamiento de Marx en su justa dimensión. Otro aspecto importante es adentrarse en el propio Marx, las lecturas secundarias de comentadores son interesantes para enterarse de las discusiones actuales, pero adentrarse en el mismo Marx es una experiencia gratificante, de descubrimiento.

Uno de los trabajos de mayor riqueza en ese sentido, de leer a Marx y El capital en contexto, es el trabajo — podríamos decir también, programa — de investigación de Enrique Dussel[8], publicados en su mayoría en la Editorial Siglo XXI-México[9] entre 1985 y 1993. De allí podemos mencionar: La producción teórica de Marx. Un comentario a los GRUNDRISSE (1985), Hacia un Marx desconocido. Un comentario de los MANUSCRITOS DEL 61-63 (1988), El último Marx (1863-1882) y la liberación latinoamericana (1990) y Las metáforas teológicas de Marx[10] (1993). Solo queremos resaltar la investigación de Dussel como ejemplar de una lectura con plena conciencia de su locus. Después de adentrarse en el Marx mismo, se plantea la cuestión del último Marx relacionado con el mundo periférico. Dussel desentraña en el pensamiento de Marx los elementos para pensar la liberación latinoamericana.

 

¿Qué es lo que celebramos? 

El capital es el trabajo más acabado en el cual se puede ver todo el rigor sistemático y la potencia de la crítica al sistema capitalista. Esa obra es la que celebramos este año, debemos encararla en sí misma. Como decíamos al inicio, la obra de Marx es abrumadora, aún está en movimiento pese a que corresponde al siglo xix, es una obra intempestiva y clásica — y, como diría Italo Calvino[11], una obra clásica nunca termina de decir lo que tiene que decir —. Esto se cumple en Marx a cabalidad. El proyecto de la MEGA, tiene como objetivo publicar las obras completas en conjunto con Engels, aún está en pleno proceso de edición. La MEGA ha pasado por varios entuertos, hasta hace poco, en 1993, encontró su hogar definitivo, con lo que superó todas las limitaciones anteriores. A partir de la fecha en cuestión, la MEGA cuenta con el auspicio de la Academia Alemana de las Ciencias. Cuando los alemanes hacen algo, e intelectual en particular, lo hacen bien.

Este proyecto editorial tiene cuatro principios filológicos, solo hasta el 2025 estará completo en su totalidad. Lo primero a tener en cuenta es que, será una edición histórica-crítica de gran erudición siendo una herramienta para profundizar y hacer confiable las traducciones en otros idiomas. Es necesario tener en cuenta que toda traducción es una traición y ninguna lectura es inocente. En no pocas veces, el pensamiento de Marx ha sido objeto de críticas infundadas y maleables a intereses particulares. Esta nueva edición subsanará todo esto en beneficio de quienes quieran estudiar realmente el pensamiento de Marx sin estar sujetos a las diatribas ideológicas de cada época. Los principios sobre los que opera esta traducción son: la completitud, se conocerán trabajos nunca publicados; segundo, la fidelidad, se publicarán, tanto en el idioma original, como en traducciones en conformidad con el manuscrito mismo; tercero, la evolución de los textos, en donde se apreciarán las diversas redacciones a las que sometía Marx a cada texto; por último, el aparato crítico y erudito que hace comprensible todo lo anterior. Estamos en un momento histórico de mucha importancia en cuanto a conocer la producción teórica de Marx y Engels completa. Los que estudien actualmente a Marx tendrán una ventaja, contarán con información a la que generaciones anteriores no tuvieron acceso.

Se puede hacer un breve recorrido para ver la relación inmediata entre las obras más significativas entorno a El capital. En esto, tenemos en cuenta la hipótesis de Enrique Dussel y Juan José Bautista[12] de que son varias redacciones de la gran obra que Marx preparó por casi dos décadas. Hay una relación entre los Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (2007 [1857-58]), la Contribución a la crítica de la economía política (2013[1859]) y la Crítica de la económica política (2015 [1867]) propiamente. En la presentación — de José Aricó, Miguel Murmis y Pedro Scarón — de la traducción de los Elementos, señalan que estos manuscritos “constituyen la primera síntesis de las investigaciones iniciadas por Marx en noviembre de 1850, en Londres”, si tomamos en cuenta esta fecha, hasta la publicación del tomo I, único que pudo ver Marx publicado, nos percataremos que fueron diecisiete años de trabajo. Para ser más concretos, los Elementos fueron una condición por la cual se hizo posible la Crítica, como señala Dussel:

Los Grundrisse, para nosotros, no son sólo escritos preparatorios para El capital. De ninguna manera. Si El capital no hubiera sido escrito, los Grundrisse ya habían planteado las cuestiones esenciales. Estos ocho cuadernos iniciados en 1857 expresan el momento creador fundamental en la producción teórica de Marx, en el que éste logra con claridad de lo que en definitiva será el descubrimiento teórico radical de toda su vida […] el plusvalor.  (Dussel 2010,13)

Ese fue el gran descubrimiento de Marx: el plusvalor. Pero, además, en su Crítica y trabajos periodísticos, se puede ver claramente su preocupación explícita por la revolución en los países no occidentales e industrializados, por un lado y, por el otro, cómo está configurado el mundo en torno al sistema capitalista y, en particular, el mundo colonial, lo cual nos interesa sobremanera. Es decir, nos interesa qué tiene el pensamiento de Marx para nuestra realidad sojuzgada al sistema capitalista. Abya Yala fue funcional estructuralmente al desarrollo del capitalismo en los países que se industrializaron a partir del encuentro de 1492. Con todas las riquezas materiales (metales precisos) extraídos y también el extractivismo epistémico[13]. En su Crítica está teorizada esa preocupación, en el capítulo xxv del tomo i, “la moderna teoría de la colonización”, que debería despertar gran interés en nuestra lectura, al tener en cuenta la particular situación de nuestro país que, como anunciábamos al inicio, experimentó todas las modalidades de colonización, hasta la actualidad, aún estamos bajo el tutelaje de una potencia.

 

¿Desde dónde leemos a Marx?

Para delimitar nuestra lectura de Marx, nos ubicamos desde nuestro locus, Abya Yala; es decir, desde nuestro contexto geográfico inmediato. Somos consientes de la sistematicidad del capital, es decir que nada le es ajeno. Pero, para nosotros, es muy importante el significado de nuestro locus en la crítica de la economía política de Marx, en particular, en relación a la formación y organización del moderno sistema mundial[14] como una totalidad. A partir de esta pregunta, nos hacemos las siguientes: ¿Qué papel jugó Abya Yala en la formación del sistema capitalista? Y, ¿cuáles son las condiciones (sociales y ambientales por lo menos) en el mundo colonial, en particular en nuestro locus? Es necesario tener en cuenta esas distinciones entre lo particular y general del sistema capitalista y, nuestro papel en esa dinámica. Marx lo trató de forma muy breve y sin profundizar[15]. Quizá por no ser un tema central, muchas veces no se le presta la debida atención. Es nuestra responsabilidad hacernos cargo de la realidad, haciendo una lectura situada de Marx.

Una cosa es que el sistema capitalista interpele todo modo de producción e intercambio, en su univocidad totalizadora[16]y, otra, igualmente cierta, es que, cada espacio geográfico juega un papel distinto en ese mismo sistema y no todo modo de producción e intercambio es capitalista, hay formas ancestrales, comunistas y comunales que operan a lo interno, pero marginalmente, que no son necesariamente capitalistas, pero por operar bajo el asedio del sistema capitalistas y tratar de ser una alternativa, como las ancestrales y comunales, tienden a desaparecer o funcionar mal, mientras el sistema capitalista cierra todas las válvulas que hacen posible esos espacios. Por ello, los regímenes comunistas tienden a fracasar, porque van a contracorriente del sistema, no son compatibles y se ven relegados con respecto a los “avances” de él, tienen todo en contra. Si a un gobierno le va bien en el sistema, es porque adopta la política y la ideología sistémica. Los más optimistas hablan de hibrides.

En la crisis actual del sistema capitalista está en juego esa dicotomía, en donde tiende a desaparecer toda alternativa y se afianza la univocidad del mismo, con esto, se incrementan, aún más, las contradicciones al punto de hacerlo inoperante. El sistema crea sus válvulas de escape que, a veces, son palabras vacías como: capitalismo verde, el rostro humano del capitalismo, lo cual es un oxímoron. Por la fuerza de los hechos, en su restructuración interna o externa, puede que esa dicotomía se desvanezca para dar paso a otra forma de organizar la vida en el planeta que conjugue todas las alternativas; la externalidad de la restructuración será posible mediante un cumulo de fuerzas sociales y populares organizadas que tengan como background los presupuestos teóricos de Marx, por su capacidad técnica y científica de comprender el problema del sistema capitalista para poder transformarlo.

Para volver sobre nuestras preguntas, la primera que nos hacíamos es: ¿desde dónde lo leemos? Esa pregunta tiene sentido si queremos pensar concretamente el lugar en que nos ubicamos al leer la obra, en este caso, El capital. Tenemos que apropiarnos de nuestra realidad para apropiarnos de la teoría. No es lo mismo Londres que Panamá. La segunda pregunta que se desprendería es, ¿qué papel jugó Abya Yala en la formación del sistema capitalista? Sobre este segundo aspecto, Marx se refirió en el Manifiesto Comunista (1848) y en El capital (1867) explícitamente sobre esto.

La gran industria ha instaurado el mercado mundial que el descubrimiento de América había preparado. El mercado mundial ha propiciado un inmerso desarrollo del comercio, de la navegación, de las comunicaciones terrestres. Tal desarrollo ha influido, a su vez, en la expansión de la industria, comercio, navegación, ferrocarriles, en esta misma medida se ha desarrollado la burguesía, ha multiplicado sus capitales, ha relegado a un segundo plano a todas las clases legadas por la Edad Media (Marx y Engels 2015[1848], 51).

 

 

 

En El capital:

La circulación de mercancías es el punto de partida del capital. La producción de mercancías y la circulación de mercancías ya desarrollada, el comercio, constituyen las premisas históricas bajo las que nace el capital. El comercio mundial y el mercado mundial abren en el siglo xvi la historia de la vida moderna del capital (Marx 2015[1867], 136).

En una versión lineal de la historia, quizá el contexto no tenga mucha importancia y, menos aquél en donde se piensa en abstracto, de espalda a la realidad concreta, del contexto específico desde donde se piensa. Cuando queremos pensar sin esforzarnos y comprometernos en ubicarnos en un tiempo y espacio, caemos en el eurocentrismo. Es habitual pensar que la teoría se cumple como profecía, o usar las recetas de otros para nuestras enfermedades. Cuando una teoría sistemática como la de Marx se trasmite mediante manuales y consideramos las resonancias políticas alternativas que presuponían sus hipótesis, resulta preeminente leer la obra misma en su movimiento dialéctico, desde la realidad circundante en que nos encontramos. Marx descubrió la plusvalía al observar la realidad que le proporcionaban las contradicciones de la revolución industrial en Inglaterra y la información a la que tenía acceso en la biblioteca del Museo Británico y no en otro lugar. Las realidades en otros países, particularmente periféricos tenían el mismo telón de fondo (las contradicciones del capital), pero, no las mismas formas de implementación y consecuencias — no idénticas—; por eso, no podemos hacer el mismo análisis unívocamente en todos los casos. Conocer el contexto es de singular importancia. Pensar que el mundo es homogéneo y podemos implementar las categorías y el mismo análisis a otras realidades es, sin duda, una actitud eurocéntrica e ingenua. Cuando decimos pensar en contexto no es únicamente el ejercicio de erudición de pensar en el contexto desde dónde el autor escribió la obra, sino, el contexto desde donde la leemos y leer en prospectiva. Lo cual cobra mayor relevancia cuando la teoría tiene implicaciones en la práctica y procesos políticos en curso.

Como vimos en ambas citas, tanto en el Manifiesto como en El capital, Abya Yala no solo fue el central para el sistema capitalista, sino que tiene una importancia analógica al funcionamiento de tal sistema. Como lo probaron en su momento los teóricos de la dependencia, en Abya Yala, “la vinculación de las economías periféricas al mercado mundial se verifica en términos coloniales” (Cardoso y Faletto 1996, 23), por lo tanto tenemos que problematizar la cuestión en función de esa forma de organizacón del sistema capitalista. Además, al ser una realidad distinta a la de los países industrializados “desarrollados” y “modernos”, el análisis no puede ser el mismo, ni tampoco las conclusiones idénticas; compartimos las mismas contradicciones inherentes al sistema, pero las formas de dominación y explotación son distintas, “el subdesarrollo existe en forma de determinadas relaciones estructurales con los centros desarrollados” (Hinkelammert 1983,17) y modernos.

Aquí, quisiéramos hacer énfasis en nuestra siguiente pregunta: ¿Cuáles son las condiciones en el mundo colonial, en particular, en nuestro locus? Como hemos visto con los dependentistas, la situación se debe analizar en términos coloniales y de subdesarrollo o, en otras palabras, en una situación distinta a la que pensaba Marx El capital; nuestra realidad, por razones obvias, estaba al margen. El Marx maduro dio un giro en su análisis del mundo colonial, donde la explotación del sistema capitalista se vive con mayor crudeza que en los países industrializados donde aún hay garantías. Fanon hablaba de la zona del ser y del no ser, en donde no es lo mismo la explotación. Incluso, hay países de la periferia empobrecida en donde sería un privilegio ser explotado con un salario de obrero de un país europeo. Las condiciones de precariedad e indigencia en la periferia nos deben llevar a evaluar la abstracción que hacemos, muchas veces, de las categorías marxistas aplicadas a otros contextos. En ocasiones, no tienen asidero en la realidad porque no estamos pensando categorialmente.

La segazón eurocéntrica, inconsciente muchas veces, no nos permite ver la riqueza dialéctica que nos brinda el pensamiento vivo de Marx. Creo que mucho tiene que ver con la dicotomía mal planteada que presupone la undécima tesis sobre Feuerbach: no se trata de interpretar el mundo, sino de cambiarlo, la cual es mal interpretada cuando no se entiende que para lo uno se necesita lo otro. En el capítulo xxv de El capital, podemos ver, explícitamente, algunas distinciones que hace Marx en su análisis que vale la pena traer a colación para distinguir entre los países hegemónicos expansionistas como Inglaterra y Estados Unidos y las colonias. Señala Marx:

Otra cosa acaece en las colonias. En éstas, el régimen capitalista tropieza por doquier con el obstáculo del productor poseedor de sus propias condiciones de producción y que se enriquece él mismo con su trabajo, en vez de enriquecer al capitalista. Se confirma aquí, prácticamente, en su lucha, la contradicción entre dos sistemas económicos diametralmente opuestos. (Marx 2015[1867], 681)

Tenemos que estar concientes de las oposiciones entre el mundo industrial, expansionista y colonizador y, el mundo colonial, periferico y subdesarrollado no es lo mismo, se viven sitauciones analógicas, pero las condiciones son distintas. Para comprender lo que nos puede decir Marx hoy, tanto para críticar al sistema, como para transformarlo, es necesario abrir los ojos en esa dirección y no cerrarse a la banda unidimensional de leer a Marx desde una realidad univoca y abstracta que no pertenece vivencialmente a la nuestra.

 

 

Hacia una lectura descolonial de El capital

Luego de hacernos esta serie de preguntas, podemos ir pesando concretamente en qué tipo de lectura queremos hacer de Marx o, para decirlo en otros términos, cómo entramos a su gran obra, que como decía Rosa Luxemburgo, es inagotable. Dependiendo de nuestros intereses y objetivos es que podemos ir adentrándonos en ella, con el interés de transformar el mundo — esa utopía marxiana — y socializar, estar en el mundo en una relación metabólica con la naturaleza. En ese sentido, nuestra lectura sería descolonial, en cuanto que, no reproducirá los patrones coloniales de poder que se inoculan en el ser, estar y pensar, que tiene a la humanidad como su casa común: el Planeta Tierra, al borde del colapso total. Darle un giro a esa forma moderna de ser, estar y pensar, es a lo que se aboca una lectura de esta naturaleza. En la riqueza del pensamiento de Marx podemos encontrar elementos explícitos e implícitos para transitar en esa dirección.

Lo que busca una lectura en contrasentido del eurocentrismo es desnudar la colonialidad que se manifiesta en el ser, estar y pensar. Se impone desde la exterioridad y se reproduce internamente, se convierte en una cadena circular; entonces, el giro o lectura descolonial buscar romperlo por es eslabón más débil ¿Cuál es? Es precisamente el tema que pretende desenmarañar una lectura a contrasentido o que le dé un giro al curso habitual; de eso se trata una lectura descolonial de El capital o cualquier otra obra cumbre del canon de pensamiento crítico. Lo cual tendrá implicaciones ontológicas, políticas y epistemológicas, por lo menos. Desde el punto de vista trascendental, vemos como la modernidad capitalista trató de apagar e instrumentalizar el espíritu abyalense, hasta dónde pudo con sus diversos dispositivos de dominación. Desde el punto de vista de la acción, se nos inoculó una forma de pasividad e individualidad que tiene sus altas y bajas, y muy excelsas experiencias de resistencias, al final socaban parcialmente ante esa misma modernidad totalitaria. A nivel del conocimiento, en no pocas veces hemos sido reproductores hasta sucursaleros de los prejuicios ideológicos de otros.

Hay varios intentos de hacer una lectura sin ataduras ideológicas y eurocéntricas, con diferentes códigos que ya han transitado por esta vía, como son los casos de Bolívar Echeverría y Enrique Dussel, entre otros:

Ya en los años setenta y ochenta, el “marxismo latinoamericano” buscó sus primeras estrategias para salir del occidentalismo, el eurocentrismo y la teología. Así lo demuestran contundentemente las obras de Aníbal Quijano, José Aricó, Carlos Pereyra, René Zavaleta, Ruy Mauro Marini, Sergio Bagú, Fernando Martínez Heredia, Pablo González Casanova, entre muchos otros. Ubicados en las coordenadas que vinculaban a la crítica radical del capitalismo con construcción popular de la nación, renovaron, en la medida de las posibilidades de la época, al marxismo como discurso crítico también apto para lo que entonces era denominado como las “periferias” del mundo capitalista […] Más allá de esa vereda que tomó aquella primera intentona por despejar y hacer útil al marxismo para nosotros […] se trata de la necesidad de repensar las categorías legadas por el autor de El Capital a partir de una operación teórica que permita avanzar rumbo al proceso de descolonización, como en el terreno de la epistemología (es decir, la construcción de categorías y la crítica de ellas) y también en el de la práctica (es decir, que tensione elementos y momentos de la construcción de alternativas) (Ortega 2017, 48).

Este breve panorama nos va despejando el camino. Como decíamos, Enrique Dussel está más cera de lo que hoy se conoce como el “giro decolonial” o descolonización sencillamente (ya a lo interno de esta descolonización hay varias acepciones). Dussel junto a una pléyade de pensadores/as entre ellos algunos mencionados en la cita, se posicionó y comprometió con éste giro descolonizador, siendo por un lado uno de los fundadores, como también uno de sus promotores, incentivando a continuar en esta línea heterogénea de investigación y praxis política, que como bien señaló Ortega se trata de ambas cosas, de una “operación teórica”, pero además, de la “construcción de alternativas” políticas. Esto se está materializando en diversas experiencias, llámese descoloniales, desde abajo, desde movimientos de bases, comunales, feministas, pero también desde arriba, desde los llamados gobiernos posneoliberales con la Escuela de Pensamiento Descolonial en Venezuela. La idea analógica que opera internamente en estas experiencias, es dar ese giro que desmonte la colonialidad y así romper el eslabón más débil, para formar nuevas subjetividades descolonizadas capaces de encarar los retos de este proceso de transformar el mundo como nos lo propusiese Karl Marx.

Es precisamente la descolonización un paso importante para la transformación. Enrique Dussel que ha estado cerca de la evolución de ésta, en su génesis hasta su fundamentación, desde hace varios años ha propuesto y sigue desarrollando un proyecto para que esto sea factible, es lo que él llamó la Transmodernidad. Éste proyecto que implicó una lectura de toda la obra de Marx y Engels, tanto lo editado como lo inédito, dio paso al Marx de Dussel (cf. Teruel, 2010), el cual anima a encarar la titánica tarea de hacer nuestra propia lectura de Marx, con la ayuda de categorías como “exterioridad” y principios: “material, formal y de factibilidad”, además, cado uno de estos con distintos momentos “crítico, negativo y de creación”,  así vamos  atinando y, como consecuencia, incorporamos la visión y cosmovisión del Sur, de la periferia, de Abya Yala en su complejidad para la critica general a la modernidad y al capitalismo.

 

 

 

 

A modo de conclusión

En estos 150 años de El capital, en donde no nos podemos sacudir del todo de la moda de leerlo para la fecha conmemorativa; estamos conscientes de que, como buen clásico, se sacudirá de ese polvillo ferial. Marx y El capital aún gozan de profunda actualidad. Tendremos que leer al clásico con el objetivo de descolonizar nosotros/as mismos/as la lectura para continuar el aprendizaje y desarrollar sus hipótesis, si en realidad aún queremos transformar el mundo. Es necesario leerlo desde nuestra condición y contexto para poder capturar su verdadera riqueza. En ese sentido, se hace imprescindible pensar desde analogías y no la univocidad que la modernidad y el capitalismo trata de mantener, así iríamos descubriendo las creaciones científicas de Marx en sus justas dimensiones.

Es desde este contexto que nos preparamos para leer El capital, desde nuestros intereses y experiencias concretas, teniendo plena conciencia ontológica, epistemológica y política de lo que ello implica. Eso nos brindará otro corpus teórico con mayor capacidad explicativa de comprender nuestros procesos políticos en curso y de actuar para transformarlos en un mundo donde quepan muchos mundos, dirían los zapatistas. Esa es una de las lecciones que podemos extraer a 150 años después de que en septiembre de 1867, se publicara ese primer tomo del que tanto hemos hablado e intentamos asimilar para avanzar.

 

 

 

Referencias

 

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Tarcus, Horacio. 2018. La biblia del proletariado. Traductores y editores de El capital. Argentina: Siglo XXI.

 

Teruel, Flavio Hernán. 2010. El Marx de Dussel. Notas acerca de la recepción dusseliana de la obra teórica de Karl Marx. Estudios de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas, 12: 77-82.



[1] Dentro de tanta bibliografía reciente, podemos resaltar algunas novedades bibliográficas: El vuelo del fénix. El capital: lecturas críticas a 150 años de su publicación. Coordinado por Roger Landa y editado por David Alvarado y Manuel Azuaje Reverón. Libro publicado por la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad y CLACSO. Entre los autores: Pablo González Casanova, Miguel Ángel Contreras Natera, José Guadalupe Gandarilla Salgado, Juan José Bautista Segales, Isabel Monal, Claudio Katz, Itsván Mészáros Enrique Dussel, Jorge Veraza Urtuzuástegui, Roger Landa, Américo Alvarado, Renán Vega Cantor, Franz Hinkelammert, Marta Harnecker, Thierno Diop, Carlos Fernández Liria, Néstor Kohan. De Jaime Ortega Reyna: Leer el capital, teorizar la política: contrapunteo de la obra de Enrique Dussel y Bolívar Echeverría en tres momentos. Y, por último, La biblia del proletariado de Horacio Tarcus, donde está todo lo que se tiene que saber sobre las ediciones de El capital en castellano. Para las referencias bibliográficas completas, véase la bibliografía al final.

[2] Aquí usamos Abya Yala en vez de América, rescatando el vocablo Dulegaya asignado a este territorio.

[3] Sobre los procesos posneoliberales, sería interesante seguir el trabajo periodístico y de análisis de coyuntura del profesor Emir Sader. Disponible en: goo.gl/mfdRqJ (12-07-2018).

[4] Como diría Nils Castro: “las izquierdas latinoamericanas están en tiempos de crear”. Disponible en: goo.gl/eDfQu5 (06-06-2018).

[5] Se puede consultar el sitio web de la MEGA. Disponible en: goo.gl/yy5ja3 (08-07-218).

[6] Para analizar el alcance de ese neocolonialismo, el cual ya no necesita la presencia física en el territorio. Sólo con la Embajada es suficiente, además, de toda la maquinaria de la política exterior estadounidense incidiendo en los asuntos internos de la política nacional.

[7] Estado de bienestar cuestionado — incluso en Europa y en particular en España — por Vincenc Navarro. Puede consultarse muchos de sus textos en línea. Disponible en: goo.gl/TegXZw (08-07-218).

[8] Dussel estudió durante diez años en los archivos de Ámsterdam las obras completas editadas e, incluso, inéditas de Marx y Engels. De allí surge el Marx de Dussel, “no es el mismo Marx del marxismo occidental, ni mucho menos del marxismo estándar, es decir, que cuando uno se enfrenta a la obra de Dussel y atribuye a ésta los presupuestos del marxismo común o estándar, de seguro tendrá muchos problemas de comprensión (Bautista Segalés 2014, 30). También, sobre el Marx de Dussel cfr. Teruel (2010).

[9] Para las referencias bibliográficas completas de Dussel, véase la bibliografía al final.

[10] Este último, editado por siglo XXI. La primera edición salió en España, en verbo divino (Navarra). La última edición tiene un muy sugerente prólogo dónde hace explicita la necesidad de hacer la crítica teológica.

[11] Sobre la concepción de lo clásico, es de sumo interés el texto de Calvino, Por qué leer a los clásicos. Disponible en: goo.gl/TegXZw (08-07-218).goo.gl/DpHW2B

[12] Esto lo trabajó en los últimos años Juan José Bautista en la Cátedra Dussel de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. En el curso: Las cuatro redacciones de El capital de Marx en dónde examinó en detalle en qué consisten las distintas redacciones, con el maestro Dussel e, incluso, más allá de él.

[13] Sobre el “extractivismo epistémico”, es interesante la idea de Leanne Betasamasoke Simpson. Disponible en: goo.gl/wvT2a1 (05-07-218). Trabajada ampliamente por Ramón Grosfoguel.

[14] Sobre esta propuesta cfr.  Wallerstein (2011)

[15] Algunos textos tratan sobre la cuestión. Por ejemplo, en el 2015, la Vicepresidencia del Estado Plurinacional Presidencia de la Asamblea Legislativa Plurinacional editó un texto con el título: Karl Marx Escritos sobre la Comunidad Ancestral. Que reúne otros textos medulares (publicados anteriormente) sobre esa cuestión, como el de Eric J. Hobsbawm. Y, como colofón: La forma comunidad del proceso de producción. Formas comunales que han precedido al régimen del capital: algunas determinaciones de forma y contenido técnico-organizativo de Álvaro García Linera. Disponible en: goo.gl/rtH4Tc (Acceso: 05-06-218).

[16] La idea trabajada por Franz Hinkelammert. Recientemente han salidos dos trabajos importantes de Hinkelammert que sintetiza parte de su obra. Primero una editada por Estela Fernandez Nadal,  se puede consultar totalmente en línea  y la segunda en akal por Juan José Bautista que se puede consultar parcialmente. Disponible en línea: goo.gl/cX5S67 (Acceso: 15-9-2018).

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