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Caminos de resistencia. Acercamiento al tipo de lucha de los pueblos originarios del Abya Yala

 

 

 

Jhon Alexánder Idrobo Velasco

 Universidad Santo Tomás

Colombia

discoduroalx@gmail.com

  

 

 

Resumen: La característica de la lucha indígena en esta Tierra en Florecimiento que llamamos América. A partir de cuatro elementos centrales: L’aqa (Tierra), Uma (Agua), Wayra (Viento) y Nina (Fuego); una visión reflexiva acerca de la aquellas visiones que marcan diferencias sustanciales entre el pensamiento indígena y el pensamiento occidental u occidentalizado. Una de las mayores consecuencias de la occidentalización es el desapego que posee la persona respecto de su entorno. Una visión que habla acerca de la lucha indígena, de su criminalización por parte de los Estados y de la posibilidad i-racional, en un sentido de la no-razón occidentalizada, de mejorar nuestra situación de opresión, de marginación; a partir de una Filosofía que piense desde nuestra territorialidad.

 

Palabras clave: Abya Yala; pensamiento occidentalizado; pensamiento indígena.

 

 

 

 

 

*Este artículo originalmente fue publicado en nuestra primera época editorial, en Memorias Periféricas, ISSN 0719-1367, diciembre de 2013.

 

 

 

Citar este artículo:

 

Cita sugerida

Idrobo Velasco, Jhon Alexánder.  2016. “Caminos de resistencia. Acercamiento al tipo de lucha de los pueblos originarios del Abya Yala”, Humanidades Populares 9 (14), 24-33.

 

APA

Idrobo Velasco, J. A. (2016). Caminos de resistencia. Acercamiento al tipo de lucha de los pueblos originarios del Abya Yala. Humanidades Populares, 9 (14), 24-33.

 

Chicago

Idrobo Velasco, Jhon Alexánder. “Caminos de resistencia. Acercamiento al tipo de lucha de los pueblos originarios del Abya Yala”. Humanidades Populares 9, no. 14 (2016): 24-33.

 

MLA

Idrobo Velasco, Jhon Alexánder. “Caminos de resistencia. Acercamiento al tipo de lucha de los pueblos originarios del Abya Yala”. Humanidades Populares 9.14 (2016): 24-33.

 

Harvard

Idrobo Velasco, J. A. (2016) “Caminos de resistencia. Acercamiento al tipo de lucha de los pueblos originarios del Abya Yala”, Humanidades Populares, 9 (14), pp. 24-33. 

 

 

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José Gabriel Condorcanqui–Tupac Amarú cae asesinado el 18 de mayo de 1781. Su grito se escucha a lo lejos: «Volveré y seré millones…» y este es el advenimiento de la unión de los pueblos originarios que se mantiene por el aliento de la conservación de una tradición, una cultura, un culto y ofrenda a la tierra misma. Esta propuesta intenta acercarse a la cuestión de la resistencia ancestral de los pueblos originarios.

Cada fragmento nace de uno de los elementos naturales, con la intención de que él mismo funcione como un mandala. En primer lugar la aproximación a la tierra y la relación directa con el indígena revela, quizás, la existencialidad auténtica del habitante de la tierra en florecimiento, nombre que tenía este territorio en lengua Kuna a la llegada de los españoles. Después se presentará la problemática por el agua, una lucha de carácter histórico que aún se sigue gestando. Las dos últimas partes están orientadas a la presentación de la voz de la resistencia en América, el viento es donde el canto se va amarrado para ser escuchado y el fuego es la representación de un pueblo que sigue consumiéndose para mantenerse… aquí… 

 

 

L’aqa (Tierra)

Llegaron ellos, construyeron grandes canoas y llegaron a nuestra Abya Yala… ese es el nombre de nuestra casa: Tierra en florecimiento. Somos nacidos aquí, del salar, de la selva, nuestra sangre huele a tierra mojada, somos de aquí, como la guacamaya, como el bufeo o delfín de agua dulce, somos hijos del sol y de la luna. Estamos situados aquí perteneciendo a este lugar, sentimos que estamos amarrados a este lugar. Somos abyayalenses, hijos de una tierra en florecimiento.  

La tierra para el indígena no es otra cosa que su vitalidad. El indígena sabe que su raíz está aquí desde siempre, por lo que el primer estadio de análisis que proponemos aquí es el indígena y su relación con su hábitat. En la obra conjunta Movimiento Indígena caucano: Historia y Política, Nidia Catherine González afirma:

La lucha del movimiento indígena se caracteriza por su ejercicio de resistencia. Es una resistencia que ha sido permanente en su historia y que se caracteriza por los siguientes aspectos: 1) la resistencia indígena emana de un sentido de pertenencia y defensa de su territorio; 2) su perseverante actitud de resistencia es producto del talante político con que históricamente respondieron a las constantes amenazas, la explotación y la represión de actores externos; 3) esta lucha ancestral de los indígenas tiene como fin máximo la defensa de su autonomía; y 4) las estrategias más exitosas de este ejercicio de resistencia se han expresado por la vía no armada (Archila & González, 2010: 148).

 

Así, se podría comprender que la lucha tiene un carácter particularmente territorial, pero no es por la defensa en cuanto a la posesión –el ser dueños de…– sino desde una perspectiva de pertenencia a un lugar. La vinculación afectiva del indígena con su lugar de origen hace que haya un cambio de perspectiva, la postura cartesiana que abstrae al sujeto pensante queda deconstruida en este punto, pues el indígena es uno con la tierra y no como el sujeto que objetiva a lo circundante, o al menos lo intenta con cierto ego, o logocentrismo.

El indígena –y hasta el campesino– no se abstraen de su lugar para comprenderlo, por el contrario, la lógica para asimilar quién se es parte de su realidad de afectividad con el entorno; la tierra deja de ser el objeto a evaluar, laborar, explotar y negociar; la tierra es él mismo, pues el indígena reconoce a partir de su propia cosmogonía que hace parte de esa tierra.

En 1855, el Jefe Indio Seattle, de la tribu Suwamish, escribe una carta en la que respondía a la oferta de compra de la tierra del noreste de los Estados Unidos, hecha por el Presidente Flanklin Pierce; esta respuesta evidencia la estrecha relación del indígena con su lugar de origen, advertimos que no sabemos qué tan trastocada está después de años y esperamos que haya conservado su esencia. Tampoco negamos que se trate de una exposición bellamente emotiva antes que academicista.

Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar por entre las estrellas. Nuestros muertos jamás olvidan esta hermosa tierra porque ella es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las fragantes flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las praderas, el calor corporal del potrillo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. El Gran Jefe manda decir que nos reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Más ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sagradas y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Se advierte que puede haber sido trastocada la versión original, pero interesa la primera intención. No es la tierra un objeto, al contrario, el hombre en sí es mismo parte de ella, pues de ella viene según la concepción del indígena. Siendo así, la resistencia mantenida por siglos no es una resistencia por el deseo de ser dueño de un territorio ni la persecución de que sea atribuida una nacionalidad o cosa parecida. La resistencia indígena es por el re-conocimiento de la tierra como madre, como un todo. Y es que el hábitat es parte de una totalidad a la que se le llama Pacha. Un concepto que hoy en día ha sido desvirtuado de su carga compleja. La Pacha es espacio y tiempo, es la realidad completa en la que nosotros mismos habitamos. Es el cosmos relacional, o la relación cósmica –parafraseando atrevidamente al profesor Estermann-. Por esa razón no se puede andar objetivizándose de ella, sino que hay que sentirse parte de la Pacha, de este modo se comprenderá por qué el indígena no concibe su desterritorialización. 

El cambio de hábitos a los que ha sido sometido el indígena hace que él desee hacer sentir su voz de protesta. Pero no es novedoso como se cree, sino que es una resistencia de siglos, al menos en lo que corresponde al Abya Yala, donde la memoria ayudaría a comprender tal situación. Por ejemplo, en Chile, los mapuches fueron dueños de unos 100.000 km2 del territorio y, en el devenir de la historia, quedaron confinados en sólo 5.000 km2, un 5% de lo que tenían, esos datos que me hallamos en una pesquisa sencilla en los blogs, herramienta que ellos mismos han aprendido a usar para exponer lo que acontece. Su lucha ancestral es por recuperar las tierras perdidas, no para ser explotadas al estilo de quienes las tienen hoy, sino para mantener la poca vida que han dejado a su paso las empresas que explotan los minerales de la región. Y lo que produce más movimiento de entrañas es que a quienes luchan por la tierra y por los derechos como habitantes originarios se les llama terroristas; en una publicación del diario virtual elmostrador.mundo del 11 de enero de 2011, se narra esta problemática en la voz de un mapuche:

Nosotros asumimos esto que nos toca como parte de un proceso, por venir reivindicando derechos territoriales, culturales y políticos que el Estado nos ha tenido negados y pisoteados. Hemos alzado la voz, pero no somos responsables de los delitos que dicen, eso es parte de una persecución”, afirma Jaime Huenchullán, quien estuvo preso y vivió en la clandestinidad pero hoy, tras un juicio y una absolución, está de vuelta en Temucuicui.

 

El contraste sigue evidenciándose en la intención de hacer de la tierra una máquina productora de capital y recursos negociables. Se sigue resistiendo por la tierra, porque esta es finita, en oposición a la perspectiva del occidental, para quien pareciera que la tierra no se deteriora, pero para el indígena, heredero de una tradición oral, la tierra es anciana y sabia a quien le sacamos la sangre (petróleo) y a quien estamos matando.

 

Uma (Agua)

Dice el Jefe Seattle: «Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos». El agua es otro como yo, el río es mi par y a eso se debe la lucha de carácter ancestral, a la defensa de otro como yo. Junto a la lucha por la territorialidad aparece la lucha por el recurso que es vida, pues el agua para el indígena no se reduce al recurso natural con que se comercia ahora sino que ella misma es el paso de una realidad cosmogónica a otra. Así, la cocha (laguna) es el lugar donde la ritualidad permite pasar de esta dimensión, es decir el aquí y el ahora, a una donde sus “deidades” se regocijan con la ofrenda. Bastaría recordar la leyenda de El Dorado, o los viajes de los pastos a Sindamanoy, o los muysqas a Guatavita, o los incas y amaraes a Titikaka, o los calima al inmenso lago Calima, etc., donde el agua se convierte en la posibilidad de camino a otra realidad de tipo ontológico. 

La oposición entre lo privado y lo público puede ser el escenario de análisis. ¿Quién determina lo que es de carácter público o privado? ¿Acaso hay un dueño de lo que corre naturalmente por su cauce? Curiosidad presente que llevaría a pensar en las problemáticas de tipo político, gubernamental, que pretende mostrar que sí existen los dueños de los territorios. Hace un par de años, en una charla personal con Alfonso Fonseca Balcero, el gobernador muisca en el cabildo de Cota, nos narraba la experiencia con el acueducto municipal y el servicio de luz eléctrica; afirmaba Alfonso la forma en que el gobierno municipal se negaba a poner el servicio público de electricidad bajo la excusa de que si los habitantes de ese cabildo eran indígenas como afirmaban debían vivir como primitivos, sin luz eléctrica. Alfonso, desde una postura salomónica –ojalá se nos perdone el ejemplo tan bíblico–, afirmó que no le incomodaría a su pueblo hacerlo así, pero que además de dejarlos vivir en el cabildo como salvajes, debían dejar lo que pertenecía al cabildo en estado salvaje, como el pequeño riachuelito que nutría su territorio y que la administración municipal había canalizado, bajo la presentación de aprovechamiento de recursos naturales; así que debían dejar lo natural que corriera de forma natural… que el riachuelito debía estar donde la naturaleza lo había puesto sabiamente. Obviamente, la administración de Cota optó por instalar el servicio de electricidad al cabildo. Entonces, ¿quién es dueño de la tierra o del agua?, ¿quién decide cuál debería ser el correcto cauce del riachuelito?

Se podría pensar en otro tipo de problemáticas, quizás alguna de tipo climático. Viendo tantos sectores afectados en los noticieros de televisión, don Jorge Idrobo –padre de quien redacta este texto–, se manifestaba con preocupación, pues decía que eso sencillamente era el efecto de lo que había hecho el hombre; su racionalidad occidental de formación, lo hacía buscar el origen de la problemática, llegando a una de varias conclusiones posteriores: 

[…] construir una represa, o un dique, o un jarillón de esos, es querer cambiar lo que naturaleza quiso hacer sola. Si no dejan que el agua corra solita, ella va a seguir inundando y llevándose lo que encuentre por delante […] el agua siempre va a buscar donde posarse de forma natural y la gente no comprende eso.

 

Un hombre educado popularmente, poco amante de los libros, pero sí de los crucigramas de periódicos, comprende la problemática quizás al nivel de un ecologista titulado. El agua es parte de la sabiduría del universo. El planeta denominado Tierra, es en un porcentaje altísimo Agua; y que no toda sea potable puede ser un signo de que no es que pertenece al hombre, sino que el hombre está ligado a ella que es mayor, en edad, en sabiduría y en fuerza. 

El agua es derecho de todos, se afirma con orgullo en las declaraciones públicas. Entonces, ¿de qué manera comprender que algunos quieres ser los dueños? La lucha por el agua no es tampoco nueva. Desde la visión histórica de esclavitud, privar al esclavo de beber agua era obligarlo a trabajar con más ahínco. Privar, privatización, se paga para no ser privado de un recurso que según las voces mundiales es un derecho. Sin embargo, hay un comercio callado. Dice Alfonso Moro:

Entre el 2000 y el 2009, América Latina y el Caribe (ALC) recibieron alrededor de 465 mil millones de dólares como ingresos de inversión extranjera, una suma sin duda considerable. Independientemente de que esas inversiones se dirigieron a pocos países, todo indica que hay una fuerte correlación entre la llegada de esos flujos de capital y el incremento de las luchas de resistencia contra las Empresas Transnacionales (ETN) que en los últimos años han marcado la geografía latinoamericana. Pese a que la etapa más importante de privatizaciones y enajenación de bienes y recursos públicos que promovió la ola neoliberal conocida como “Consenso de Washington” se concentró entre mediados de los años ochenta hasta el final de los años noventa, los ingresos captados en estos años sirvieron muchas veces para consolidar y/o expandir la presencia de las ETN, sobre todo europeas o estadounidenses (2010: on-line).

 

El agua parece estar en el foco de la privatización por parte de potencias que desean hacer de ella un recurso al estilo del petróleo, el oro, etc. Sin embargo, las comunidades ancestrales siguen manifestándose frente a esta situación. En el Manifiesto de la Tierra y el Agua, realizado en Brasilia, el 29 de noviembre de 2004, se afirmó que:

Las y los participantes reafirman sus posiciones y disposición de lucha contra el ALCA, la OMC y el acuerdo MERCOSUR - Unión Europea que pretenden favorecer los intereses transnacionales y los países ricos. Reafirman sus luchas solidarias con los pueblos pobres y en la cooperación Sur-Sur. 

Que lucharán por el desarrollo del derecho constitucional de decidir en plebiscito popular todos los temas importantes de la sociedad, conforme a la propuesta de la OAB Conferencia de Obispos. Las y los participantes reafirman y convocan a toda la población brasilera a manifestarse a favor de la auditoria de la deuda pública cumpliendo el texto de la Constitución, de la reforma agraria, de la agricultura familiar y campesina y del respeto a la autonomía de los pueblos originarios, incluso sus luchas por el dominio de sus territorios.

Se Comprometen a buscar una relación diferente, respetuosa e integral, con la Tierra, el Agua y todos los seres vivos, a través de una lucha por cambios profundos en la estructura de propiedad de la tierra y las relaciones sociales, creando una visión de la tierra, agua y naturaleza como bienes universales y no productos de mercado o simples medios de producción o negocio.

 

La persecución de tratados, la realización de encuentros busca fortalecer esa intención de mantenerse en la lucha contra quienes desean hacer del agua un recurso privado. Así, los indígenas lo hacen desde su propia cosmogonía, desde su tradición y desde su propio ángulo de lectura. Se es con el río, con la lluvia, un hermano, se es de la tierra un hijo, se es del futuro responsable al estilo de un padre y una madre. Y es que parece que constantemente somos invadidos en el continente por esos intereses de llevarse un nuevo oro. Frente al proyecto binacional de regulación y aprovechamiento de las aguas de la cuenca del lago Titikaka del año 1998, el pueblo ancestral aymara se manifiesta diciendo con preocupación:

La puesta en marcha del Proyecto del regulación y aprovechamiento de las aguas de la cuenca del Lago Titikaka mediante construcción de obras civiles que unos son concluidos, otros se pone en marcha como ser; Túneles transandinos, represas, canales de aducción, diques, estaciones de bombeo gigante, perforación y explotación de agua subterránea con fines de abastecimiento agrícolas e industrial a las costas del Pacífico por los países de Perú y Chile. Apoyados por consultores de la Comunidad Europea con financiamiento sobre-dimensionados […] Un futuro muy oscuro y cercano espera el Pueblo Aymara. La enajenación de las aguas en la cuenca del Lago Titikaka nos ha obligado salir del silencio de nuestra historia y la vivencia pacífica. Al paso de más de quinientos años de vivir bajo la soberanía de cuatro estados, coartados nuestros derechos y libertades consuetudinarias (1998: on-line).

 

Entonces, aquí es donde se puede probar que los pueblos ancestrales del Abya Yala se han mantenido en el silencio resistente. Pero ahora levantan la voz para mostrar que el hombre blanco, el forastero, que por más es el mismo que habita aquí y el nacido aquí, desconocen su origen.

 

Wayra (Viento)

Dice el Jefe Seattle: El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol y el hombre. El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. Al igual que un hombre muchos días agonizante, se ha vuelto insensible al hedor. Mas, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. Y, si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas sagradas como un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera.

En el viento se van los cantos, los gritos y el aliento de la madrugada. Sin embargo, el viento los trae de vuelta en su viaje circular por el mundo. El canto de una Violeta Parra, de un Quilapayún vigente… o quizás, el canto del campesino en la voz de Jara… Jara el que mantuvo la voz en el cuello hasta que los que privatizan hasta el canto decidieron callarlo.

El Arado

Aprieto firme mi mano y hundo el arado en la tierra hace años que llevo en ella   cómo no estar agota’o

Vuelan mariposas, cantan grillos la piel se me pone negra y el sol brilla, brilla y brilla…

El sudor me hace surcos yo hago surcos a la tierra sin parar

Afirmo bien la esperanza cuando pienso en la otra estrella   nunca es tarde, me dice ella la paloma volará

vuelan mariposas… nunca es tarde me dice ella la paloma volará, volará, volará Como yugo de apretado tengo el puño esperanzado que todo cambiará.

 

El canto, la esperanza y la lucha siguen siendo traídas en el viento, no se agotan las letras que reclaman que invitan a mantenerse atento y no desfallecer… llegan en el viento, en el aire, conservan la memoria y el aliento. Porque los cantos populares son otra forma de memoria y de resistencia, no se trata de algo más que permitirles que se vuelvan parte de un pueblo para que ellos lleven lo que se pretende decir de otras formas de resistencia. 

  

Nina (Fuego)

Para cerrar este breve escrito, que en categoría del autor no es más que la reflexión, se planteará sencillamente que el fuego que sigue manteniéndose vivo y ardiente es la construcción de una lectura que nazca de lo auténticamente indígena. Una hedionda filosofía, desde el pensamiento del argentino R. Kusch, o una Pachasofía en la propuesta de J. Estermann. En últimas, una filosofía que hace el indio cuando reflexiona acerca de los motivos de su resistencia, una resistencia que no necesita de los ostentosos títulos  occidentales para tener validez y certeza. No es opinión, no es pura doxa, es un relato de las entrañas, quizás de la mierda, palabras que pueden ser el abono nutriente de una nueva interpretación respecto a la voz del indígena en las problemáticas globales y que muestran luchas de tipo ancestral. Es una lectura de oposición, de negación de métodos, quizás de anti-métodos, que va en vía inversa a la racionalidad occidental, es decir, una iracionalidad indígena.

La oposición planteada aquí entre Occidente y Latinoamérica (Abya Yala) es la necesidad de preguntarse desde un lugar (topos), pues Occidente no reconoce en el pensamiento popular, campesino e indígena una voz válida de reclamo. Una posibilidad abierta es la de Estermann cuando afirma que:

Éste es el estado de debate acerca de la “filosofía andina”. La Academia (filosofía universitaria dominante) rechaza tajantemente este título y niega la existencia de una cosa semejante. Sigue relegando su contenido a las categorías (inferiores) de “pensamiento mítico”, “religiosidad”, “cosmovisión” o en el mejor de los casos: de “etno-filo-sofía” […] “En los Andes, no existen fuentes escritas ni filósofos particulares que expresan la sabiduría indígena; la filosofía necesariamente requiere de fuentes escritas e individuos como autores; ergo: la sabiduría indígena andina no es filosofía” (Estermann, 2008: 23).

 

Así, el pensamiento popular e indígena podría brindar una nueva postura frente a la problemática de las prácticas que alejan al hombre de su raíz. No importa si es o no es filosofía, etnofilosofía, ecosofía, o como se quiera proponer; lo que vale la pena resaltar es que desde un nuevo ángulo, la irracionalidad del indígena  puede ser una respuesta, si no suficiente, sí posible. Y una voz tan oíble como la de los analistas, eruditos e intelectuales. La voz de resistencia no tiene un carácter de apropiación de espacios, o el intento de derrumbar las estructuras ya establecidas, sino mostrar el mal proceder frente a la violenta arremetida del hombre contra la naturaleza, que no es otra cosa que la casa del indígena, una casa donde él habita y que lo habita desde el sentido del afecto.

 

 

Referencias

 

Archila, M. & González, N. (2010). Movimiento Indígena Caucano: Historia y Política. Santo Tomás: Tunja

 

Aymaras (1998). Manifiesto Frente al Proyecto Binacional de Regulación y Aprovechamiento de las Aguas de la Cuenca del Lago Titikaka. Versión on-line: http://www.prodiversitas.bioetica.org/doc13.htm. Rescatado el 2/06/2011:20:08:45 

 

BBC Mundo. (2011). Mapuches “la resistencia” más antigua de América Latina En: elmostrador.mundo. Diario virtual del 11 Enero de 2011. Versión on-line: http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2011/01/11/mapuches-la-resistencia-mas-antigua-deamerica-latina. Rescatado el 31/05/2011:14:32:15

 

Estermann, J. (2008). Si el Norte Fuera el Norte. Chakanas interculturales entre Andes y Occidente. ISEAT: La Paz.

 

Moro, A. (2010). América Latina y la resistencia contra las Transnacionales. En: Revista Pueblos N° 43, julio 2010. Versión on-line: http://www.revistapueblos.org/s pip.php?article1959

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