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 Carácter escatológico de los mitos y leyendas de Colombia que relacionan la maldad de la mujer con la figura diabólica

 

 

 

 

Yadira Contreras Villamizar

Universidad Industrial de Santander

Bucaramanga, Colombia

 

 

 

Resumen: Las leyendas de la mujer y su relación con la maldad, están presentes en muchas culturas desde tiempos remotos. Desde épocas antiguas, la mujer ha sido ligada al pecado, un ejemplo de ello, lo encontramos en el relato del génesis de la Biblia; pues nos muestra que Eva es quien hace pecar a Adán, lo cual puede verse en el siguiente pasaje: “La mujer vio que el fruto del árbol era hermoso y le dieron ganas de comerlo y de llegar a tener entendimiento así que cortó uno de los frutos y se lo comió, luego le dio a su esposo y él también comió, en ese momento se les abrieron los ojos y los dos se dieron cuenta que estaban desnudos, entonces cocieron hojas de higuera y se cubrieron con ellas (La Biblia, Gén.3/6-8)”.

 

Palabras clave: mujer; mitos; leyendas; maldad.

 

 

 

 

 

*Este artículo originalmente fue publicado en nuestra primera época editorial, en Revista de Humanidades, ISSN 0719-0999, en marzo de 2012.

 

 

Citar este artículo:

 

Cita sugerida

Contreras Villamizar, Yadira.  2016. “Carácter escatológico de los mitos y leyendas de Colombia que relacionan la maldad de la mujer con la figura diabólica”, Humanidades Populares 2 (3), 29-39.

 

APA

Contreras Villamizar, Y. (2016). Carácter escatológico de los mitos y leyendas de Colombia que relacionan la maldad de la mujer con la figura diabólica. Humanidades Populares, 2 (3), 29-39.

 

Chicago

Contreras Villamizar, Yadira. “Carácter escatológico de los mitos y leyendas de Colombia que relacionan la maldad de la mujer con la figura diabólica”. Humanidades Populares 2, no. 3 (2016): 29-39.

 

MLA

Contreras Villamizar, Yadira. “Carácter escatológico de los mitos y leyendas de Colombia que relacionan la maldad de la mujer con la figura diabólica”. Humanidades Populares 2.3 (2016): 29-39.

 

Harvard

Contreras Villamizar, Y. (2016) “Carácter escatológico de los mitos y leyendas de Colombia que relacionan la maldad de la mujer con la figura diabólica”, Humanidades Populares, 2 (3), pp. 29-39. 

 

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1. Leyendas de Tona y Silos que muestran a la mujer relacionada con la maldad

En algunas culturas, como la griega, la mujer era vista como fuente de maldad e irracionalidad, ya que la consideraban como alguien que tendía a los excesos, al licor y la glotonería entre otros. De igual forma, la manera de ver a la mujer como tendiente a la maldad y una tentación para los hombres, la encontramos en la figura de Pandora presente en el relato de Hesíodo. Según el cual, Pandora había sido creada por Zeus como castigo para los hombres. Pues el dios del trueno, tras haber perdido el fuego, engañado y robado por Prometeo, desató toda su ira sobre los hombres, y ordenó a Hefesto —dios de la artesanía— hacer una criatura irresistible para castigarlos. Para ejecutar dicho trabajo, se le ordenó mezclar agua con tierra, infundirle voz humana y hacerle una bella apariencia de doncella, semejante al rostro de las diosas inmortales. Entre otros atributos que Atenea, Hermes —mensajero— y Afrodita le otorgaron, como sensualidad, mente cínica —satírica— y un carácter cambiante.

Cuando ya estaba lista, se la entregó a Argifonte, quien la llevó como regalo a Epimeteo[1]. Posteriormente, Epimeteo acepta a Pandora, dejándose llevar por su belleza, le entrega una jarra que contenía todos los males del mundo, misma que ella abrió motivada por la curiosidad. Lo cual desató todas las enfermedades, y males que aquejan a la humanidad; como la vejez y la muerte (Hesíodo, 1983: 125,129).

Esto refleja que la mujer es vista como alguien que provoca el mal a los hombres, pues trae perdición y muerte. Por ello, es posible compararla a la figura de Eva —del Génesis— y a la de Pandora, pues ambas son muestra del prejuicio que se tiene de las mujeres como causantes de los males de la humanidad.

Como podemos ver, la relación de la mujer con la maldad, es un rasgo cultural que hemos heredado de occidente, pues pervive en nuestros mitos y leyendas santandereanas. En éste departamento al igual que en el resto de Colombia encontramos algunas historias que son muestras de ello. En los territorios que, en la actualidad, componen los departamentos de Santander y Norte de Santander, (pero que estuvieron unidos), tenemos las siguientes leyendas que dan testimonio de ello.

 

1.1 “La luz” reproducción de la leyenda popular de la llorona

En las partes altas del municipio de Tona, donde ya se empiezan a encontrar los bosques, los abuelos cuentan que, en las noches, se aparecía una luz entre los árboles a quienes caminaban en medio del bosque, y que, en ocasiones, podía ser divisada desde el pueblo. Quienes se topaban de cerca con ella, decían que era una aparición en forma de mujer, a la cual, se le podía ver el corazón abierto y ardiendo el llamas. Dicen que la luz, era una mujer que, al igual que la llorona, deambulaba a lo largo de las quebradas gimiendo desesperadamente. Quienes se atrevían a ahuyentarla, afirmaban que debía de azotarse con un rejo, para que de esta forma desapareciera.

A la par que los relatos sobre la llorona, el mito de la luz tiene una fuerte carga simbólica pues, en primer lugar, representa una estigmatización hacia las mujeres que cometían infanticidios o abortos. La representación mediante tal figura, es la de una mujer que, según la idiosincrasia, al haber cometido un grave crimen, queda de este modo, expuesta ante los demás. Por otra parte, el corazón en llamas y del cual mana la luz es, para quienes relatan la historia, aquello que representa el dolor y la culpa que la embarga. El castigo impuesto, consiste en deambular por las noches y ser vista por sus congéneres. En el relato, se expone el rechazo que recibe de los demás, pues es ahuyentada es mediante el castigo físico; muestra del gran temor hacia tal figura.

 

1.2 Leyendas de Silos que relacionan a la mujer con la maldad: la Cambrita y la Viuda

Las leyendas de Silos, al igual que la anteriormente narrada, muestran el vínculo que se realiza en el imaginario cultural, entre la mujer y la perversidad. Tales leyendas representan a dos espantos llamados: la Cambrita y la Viuda.

La primera (la Cambrita) es representada en la tradición de Silos, como una mujer de belleza cautivadora, que engaña a los niños con regalos, y se transforma en un espanto de piel verde, ojos redondos y grandes que destellan una especie de llamas de fuego, con dientes largos de los que brota sangre; nariz torcida y larga, uñas puntiagudas y cabellos muy largos. Este espanto, al igual que Medusa, tiene serpientes, con las cuales castiga a quienes se dejan cautivar por su belleza y quedan atrapados (Cabeza Quiñones, 2005: 64).

En la descripción del espanto de la Cambrita, vemos la discriminación a la mujer, identificada con el pecado, la lujuria, el engaño y la manipulación, entre otros, ésto nos viene desde la Biblia y desde culturas occidentales, como la griega, donde se consideraba un ser inferior. Además, dicho espanto, es creado para infundir miedo entre los niños, muestra nuevamente, del prejuicio a la mujer como fuente de maldad, en este caso, a partir de una figura que primero se presenta de manera agradable y después se manifiesta tal cual es, algo engañoso; como si la belleza fuera la herramienta del engaño que oculta a la maldad.

La segunda figura, la viuda, es presentada como una mujer con la cara cubierta por un rebozo negro, vestido largo del mismo color y una manta; se aparece como una sombra en las casas o lugares donde hay un enfermo grave, a manera de señal de la muerte inminente. Además de esta labor macabra, nos cuenta la tradición de Silos, quien, por las noches, persigue a borrachos y mujeriegos y, como castigo, los engaña para conducirlos a los alrededores del cementerio. Después de entablar conversación con sus víctimas, deja al descubierto su verdadero rostro, dejándolos aterrorizados, pues su cara es una calavera desdentada que arroja fuego por ojos y boca (Cabeza Quiñones, 2005: 64).

En esta leyenda encontramos a la mujer asociada con la muerte. No obstante, se pone de relieve, el hecho de que sea la viuda, la portadora o quien pronostica la muerte de sus congéneres, esto refleja que la mujer se ha considerado como alguien ligada a la adivinación y al ocultismo. Por otro lado, al perseguir a los hombres para llevarlos hacia el cementerio mediante engaños, manifiesta la idea de la mujer como símbolo de la mentira que lleva a los hombres hacia la perdición.

 

1.3 Las brujas: un ejemplo del vínculo de la mujer con la maldad

La bruja como una figura que encarna la maldad, el engaño y la mentira, es algo que permanece aún en la tradición y los relatos que encontramos en muchas leyendas de Santander. ¿Pero de dónde viene esta imagen? ¿De dónde surge la asociación de las mujeres con la maldad? En Colombia existen leyendas que atribuyen a la mujer rasgos adivinatorios, mágicos y de perversión. Ahora bien, para indagar sobre la imagen de las brujas, desarrollada a lo largo de la historia, tomemos dos ejemplos de la literatura universal en los que vemos estas características: Macbeth de Shakespeare y Fausto de Goethe. En la tercera escena del primer acto de Macbeth, se muestra la imagen de las brujas como seres que causan repulsión, con aspecto de mujeres de edad avanzada, pero de imagen ambigua, pues toman características masculinas, parecen seres de otro mundo aunque pertenecen a este, y no se sabe si están muertas o vivas, asimismo están ligadas al infierno (Shakespeare, 2001: 40). Lo anterior, muestra la imagen de las brujas, como criaturas que sobresalen por su fealdad, también ligada a la maldad de la mujer.

Otro rasgo característico de las brujas es la elaboración de conjuros, algo que encontramos en la primera escena, del cuarto acto, y que corrobora la imagen que, desde la edad media, se ha formado del actuar de las brujas, aún vigente como imaginario colectivo heredado. Antes del encuentro con Macbeth, las brujas llevan a cabo un conjuro, del cual rescatamos el siguiente fragmento:

Road, road, en torno a este caldero; arrojemos en él envenenadas viseras.

Sapo que bajo piedra fría treinta y un días con sus noches su veneno destila en sueños. Hierve primero en la tina encantada. (Shakespeare, 2001: 225)

En la obra Fausto, encontramos otra imagen de las brujas, presentadas, en este caso, con un vínculo cercano al Demonio, tanto en la escena en la que llegan los personajes Fausto y Mefistófeles (el diablo) a la casa de la bruja, como en la recreación del aquelarre de la noche de Walpurgis.

La escena que transcurre en el despacho de la bruja, lugar al que se acercan Fausto y Mefistófeles para conseguir un brebaje que devuelva al doctor su juventud, la descripción que encontramos sobre la hechicera y su aposento, nos deja ver la tipología propia de su labor, trasmitida por el genio poético de Goethe. En las palabras de Fausto, vemos que las brujas son mujeres viejas, que viven y mantienen en un caos completo, preparan brebajes, además de tener criaturas grotescas como servidores. Así, el vínculo presentado entre la bruja y el diablo es patente, a partir del diálogo que ésta mantiene con Mefistófeles, aunado a la petición del brebaje.

Posteriormente, en la escena en la que se celebra un aquelarre al que asisten Fausto y Mefistófeles, vemos cómo se organiza una reunión de brujas, espantos y demás espíritus, en la cima del monte Brocken. Los diferentes personajes desfilan, dando a entender que se lleva a cabo un encuentro cargado de festividad y excesos. Se manifiesta aquí la creencia en las reuniones anuales de brujas y hechiceras para festejar al Diablo un día antes de una festividad cristiana de la santa Wulburga[2], a partir de la cual, toma nombre la noche en la que se lleva a cabo el aquelarre, la noche de Walpurgis.

Algunos rasgos anteriormente descritos en las obras Macbeth y Fausto, perviven en la Bruja de la tradición oral santandereana, por ejemplo: creer que tienen un vínculo con el diablo, además de la elaboración pócimas y de hechizos. No obstante, tienen características propias como las descritas a continuación: La Bruja santandereana es, al igual que la de la tradición, un personaje que se encarga de hacer el mal a sus congéneres. Pero tiene como rasgos característicos la capacidad de transformase en un pájaro por las noches, (en la mayoría de los casos en un buitre carroñero). Una vez convertidas en aves, se encargan de mortificar y asustar a las personas, haciendo ruidos extraños, arañando con las garras los techos y riéndose a carcajadas, no obstante, en el día se presentan como mujer normales.

Otra de sus actividades preferidas es mortificar a los hombres durante el sueño, visitándolos en las noches trasformadas en buitre negro, esto es algo asociado a las infidelidades de los esposos, pues, según las esposas engañadas, las amantes tienen la capacidad de perseguir al amado por las noches, hacerle hechizos y laceraciones en el cuerpo.

No obstante, a las brujas no sólo se les atribuye las influencias descritas anteriormente sobre sus semejantes, sino que, además, son culpables del miedo infundido a los niños no bautizados y a sus padres, pues se tiene la creencia que los niños que no han recibido sacramentos son raptados por las brujas, ataque del que quedan exentos por medio del bautismo.

Por otra parte, el imaginario popular considera que la fuente del poder de las brujas, proviene de la elaboración de un pacto con el diablo, el cual debe hacerse a orillas de algún río o en lo alto de las montañas, ahí, la candidata a bruja debe asistir desnuda, renunciando a sus sacramentos cristianos y su fe en Dios. Aceptando al Diablo como su señor, a cambio de recibir del poder sobre algunos aspectos mágicos.

Al respecto del oficio de las brujas, en Santander también se tiene la idea de que se encargan de hacer maleficios para arruinar personas, hechizar amantes, revelar verdades, y se les atribuye el poder mágico para llevar a cabo todo este tipo de actividades. Algo similar al concepto que se tenía en Europa, descrito en las obras de dramaturgia antes citadas. Todo lo anterior, se fundado en la relación que se ha hecho culturalmente de la mujer con la maldad; al asociarla con un carácter vengativo y envidioso, así como un poder de adivinación.

 

1.4 Un relato sobre las brujas en Bucaramanga

A continuación, se presenta el siguiente relato donde se tipifica la leyenda popular de las brujas en Santander:

Una mujer vecina del municipio de Bucaramanga, que hacía poco había contraído nupcias, tuvo una experiencia cercana con una bruja que buscaba atormentarla. Contaba que en las noches era sacada de su casa por una fuerza que la hacía volar sobre el terreno aledaño al cerro de Morrorico, al nororiente de la ciudad, esto se repitió por muchas noches; ella no podía explicar el hecho, no sabía si era una pesadilla o la realidad.  Sus compañeras advertían que llegaba con moretones en las piernas, al preguntarle la razón de esas marcas, les contó lo sucedido, y ellas llegaron a la conclusión de que eran las brujas las responsables de sus males.

Una noche, mientras se encontraba haciendo labores, llegaron unas vecinas y, mientras charlaban, escucharon silbidos, salieron aterrorizadas a la terraza a buscar la fuente del sonido, y vieron que había dos criaturas encima de una antena con forma de pisco. Una era de color blanco con negro y la otra completamente negra, las vecinas identificaron a la primera figura como una bruja joven, y la segunda como vieja. Siguiendo la creencia popular, se les ocurrió increpar a las criaturas diciéndoles que al siguiente día fueran por sal; cuenta la relatora de la historia que, un día después, llegó una señora vestida de negro a pedirle sal. La mujer aprovechó la visita para preguntarle si era ella quien la atormentaba cada noche trasformada en bruja; al escuchar estas palabras la visitante se asustó y, sin decir nada, salió huyendo.

Después de este hecho, la mujer recordó que, de niña, su padre le contó que él había presenciado un rito, en el cual, una madre enseñaba a su hija el oficio de la brujería, el rito consistía en que la aprendiz repitiera oraciones sin pronunciar las palabras Dios, San José o la santísima virgen, pues debía quitarse los santos óleos y el sacramento del bautismo. Lo anterior debido a que no podía ser bruja sin antes rechazar sus creencias cristianas y entregarse por completo al diablo.

 

 

 

2 La Figura Diabólica En Los Mitos Y Leyendas De Tona Y Bucaramanga

El Diablo o Demonio es una figura que se ha instalado como parte del folclore colombiano, más allá de aquella criatura enemiga de los hombres de la que nos habla la Biblia. Santander no es la excepción, en numerosos mitos y leyendas, aparece tomando múltiples formas, en ocasiones se presenta como un ente castigador, un mentiroso o un hombre acaudalado. Además podemos ver como en la tradición popular, se manifiesta bajo formas antropomorfas y de animales.

En algunas zonas de Santander y Norte Santander, el Diablo toma elementos propios de la región, como por ejemplo su gusto por el tabaco, cultivo tradicional de nuestras tierras desde la época colonial.

De las formas humanas tomadas por el demonio, una de las más comunes es la de un hombre vestido de negro que, en la mayoría de los casos, —dependiendo de los lugares y épocas en que se originaron tales relatos—, se moviliza en un caballo negro, adoptando la figura de un forastero misterioso.

 

2.1 El diablo y el jugador de azar en el municipio de Tona

A un vecino del municipio de Tona Santander, quien gustaba de apostar, le sucedió algo aterrador. Como era su costumbre, después de comer se despidió de su esposa e hijos y se dirigió al lugar que frecuentaba con sus amigos para jugar naipe. A la esposa no le gustaba esa costumbre, porque perdía mucho dinero, por ello, esa noche le pidió que no fuera, alegando que era muy tarde y que un día le iban a pegar un susto. Sin hacer caso a los consejos de su esposa, el hombre se puso el sombrero y se fue. Ya en casa de los amigos, se sentó a jugar una partida de naipe acompañado de unas cervezas, como todas las noches. Siendo muy tarde, ocurrió algo siniestro, escuchó el sonido del canto de los niños del pueblo, de una antigua ronda infantil que decía algo como: “cabrito, cabrito salió de mi huerta”.

Al jugador le pareció algo inusual escuchar tal cosa, debido a que, en un pueblo como Tona, donde la temperatura es baja, los niños acostumbran acostarse a tempranas horas de la noche.

Asustado, le preguntó a sus compañeros:

— ¿Ustedes escucharon unos niños cantando?—

Como la respuesta fue negativa, irónicamente y, con una sonrisa, le contestaron que seguramente sería el “cabrito” que los estaba asustando, por jugar tan tarde.

Al oír esto, el hombre decidió irse a toda prisa, no sin antes encender un tabaco; no obstante, en el camino vio en la puerta de la pesa del pueblo, un hombre con sombrero que estaba fumando tabaco acompañado de dos perros negros, a quien confundió con un vecino. Pero, nuevamente, algo inusual ocurrió, cada vez que se acercaba a él, la visión aumentaba de tamaño hasta alcanzar una dimensión mayor que una casa. El jugador concluyó que este era el mismísimo Satanás. Presa del temor, siguió a toda prisa sin mirar atrás hasta llegar a su casa, pero, en el camino, no dejaba de escuchar el silbido de aquella aparición y el aullido de los perros que la escoltaban, lo cual acrecentó su miedo. Al llegar a casa, contó a su esposa lo ocurrido y llegaron a la conclusión que la ronda infantil, era el presagio de la aparición del Diablo.

 

2.2 Lo llevó el diablo hasta la casa

Tras la construcción del puente de Tona, hubo una gran fiesta por su inauguración, a la que llegaron muchos toneros de otras veredas. En la celebración había un hombre tocando el tiple que, gracias a su interpretación, hacia bailar a toda la gente. No obstante, en el momento en que el sacerdote iba a oficiar misa, el músico, sin razón aparente, se fue a toda prisa en un caballo, los habitantes de Tona vieron como aquel músico se ofreció a llevar a un hombre joven en su caballo, dañando con ello la decoración del puente.

La intención de llevar a cabo la eucaristía se vio truncada, pues se desató un vendaval tras la huida del músico. Los asistentes a la celebración abandonaron el lugar, y vieron como aquel y su acompañante emprendieron viaje hacia al corregimiento de Berlín, lugar en el cual estaba ubicada la casa del músico. En el camino, los dos viajeros hicieron una parada cerca de la laguna del páramo para tomar guarapo. Cuando los hombres empezaron a tomar el guarapo servido en una totuma, el músico vio en ella a su esposa llorando con sus niños, pues se decía que pasaban necesidades debido al su comportamiento irresponsable. El hombre quedó pasmado con tal visión, su acompañante, que era un forastero, lo llevó de rastras hasta su casa donde lo encontraron privado del susto, el hombre contó que el diablo le había mostrado a su familia en la totuma de guarapo y que lo había acompañado hasta la casa. El diablo se muestra aquí como agente que hace pactos con los hombres, como un ser que provee riquezas a cambio del alma de los contrayentes.

 

2.3 Leyenda de Bucaramanga “la casa del Diablo”

La leyenda de la casa de diablo, casa que se encuentra en el parque San Pío, sobre la calle 45, es una de las más representativas de la ciudad de Bucaramanga. La familia Puyana, se encuentra muy ligada a la historia de esta ciudad en los últimos dos siglos. La leyenda de David Puyana cuenta que había hecho un pacto con el diablo, consistente en darle su alma el día de su muerte, a cambio de una inmensa fortuna. Debido a ello, cuando Don David se encontraba próximo a la muerte, quienes conocían la historia, esperaban que el diablo llegara a su casa, a cobrarle el favor.

Se afirma que, cuando llegó este día, Don David, que era muy sagaz, encargó a sus servidores que preparan un chivo, lo vistieran con su ropa y lo entregaran a Lucifer como paga, lo cual fue elaborado al pie de la letra; cuentan que cuando el diablo se presentó, les arrebató el chivo a los servidores, y se fue con su presa sin darse cuenta del engaño, de esta manera don David pudo descansar en paz y entregar su alma a Dios. Un tiempo después, al reparar en el engaño, el Diablo regresó enfurecido y le dio una fuerte patada a una ventana que, como prueba del suceso, no pudo ser restaurada. Ahora bien, uno de los aspectos que dio pie a tal relato, se halla en la riqueza que logró amasar el señor Puyana a lo largo de su vida.

No obstante, aquello que hizo que la leyenda del mito con el Diablo tomara fuerza fue el modo en que don David observaba a sus subalternos a partir de un catalejo gracias al cual, podía observar la labor de sus trabajadores y socios, a los cuales recriminaba en ocasiones, mostrando un conocimiento detallado de sus actos; así, hizo que se le atribuyera un poder superior otorgado por el Diablo. Tal creencia era reforzada por el mismo David Puyana, logrando que el rumor cobrara fuerza, tanto así, que la casa en la cual habitaba esta familia es considerada como la Casa del Diablo.

A manera de conclusión vemos que la creación de historias míticas que relacionan a la mujer con la maldad es muy común, puesto que la encontramos en las leyendas de Silos, Tona, Bucaramanga; leyendas como las brujas, la cambrita, la viuda, la luz.

Tal rasgo de la mujer como símbolo de maldad, lo interpretamos como algo heredado de la cultura occidental y judeocristiana; a partir del génesis de la Biblia con la figura de Eva y en el mito de Pandora del poeta griego Hesiodo, así como en la obra del poeta inglés William Shakespeare.

Por otra parte, analizamos el carácter escatológico de las leyendas sobre el demonio, como la de la casa del diablo. Pues éste se aparece a quienes cometen faltas morales, así mismo, realiza contratos y pactos con sus elegidos, ofreciéndoles favores a cambio de su alma. Éste es también un rasgo cultural heredado, a nuestro modo de ver, por la cultura occidental y judeocristiana, como lo evidencian la obra el Fausto de Goethe y, nuevamente, el génesis de la Biblia, donde el demonio, personificado por la serpiente, engaña a Eva, además del momento en que el Diablo propone salvar a Jesús de la crucifixión, si accede a adorarlo.

Por otra parte, este ensayo muestra los rasgos comunes entre los relatos de las regiones antes nombradas, así como los rasgos heredados de otras culturas y sus características particulares, mismas que obedecen a las costumbres y lugares de los que son propios. Con la finalidad de que valoremos nuestros mitos y leyendas como parte de nuestro patrimonio cultural como Santandereanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias

 

 

Cabeza Quiñones, Carlos (2005), Silos, así queremos verte, Pasto, Talleres de impresores Ángel.

 

Hesíodo (1983, “Mito de Prometeo y Pandora” en: Obras y Fragmentos, Madrid, Gredos.

Shakespeare, William (2001) Macbeth, Madrid, Cátedra.

 



[1] En la mitología griega Epimeteo era hijo del titán Jápeto y de la oceánide Clímene (hija de Océano y de Tetis), y hermano de Prometeo, Atlas y Menecio. A diferencia de su hermano Prometeo (quien podía ver el futuro), este veía con retraso cosas. Unido a Pandora, tuvo una hija, Pirra la roja, la cual a su vez unida a Deucalión (hijo de Prometeo) fueron los padres del género humano.

[2] Walpurgis o Walburga (Santa). Religiosa benedictina (710-779). Viajó a Alemania para ayudar a su tío San Bonifacio en la evangelización de Alemania. Su sepulcro en Eichstätt se convirtió en centro de peregrinación (Fiesta, 1 de mayo). Se supone que la noche de la víspera, noche de Walpurgis, se reúnen las brujas en el Brocken, en las montañas de Harz, y trazan planes para arruinar las cosechas. Según la creencia popular, Santa Walpurgis destruye los propósitos de las hechiceras.

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