
Hablar de Educación es un tema que no se agota pero que sí se complementa y se fortalece a través del tiempo. Apostar por cambios agigantados ya no suena a ideas quiméricas. Hoy la educación ha dado cambios y giros en diversas direcciones mediante innovaciones, nuevas formas de enseñar y, sobre todo, nuevas actitudes para hacerlo. Sin embargo, hoy en día falta responsabilidad social, falta compromiso con las generaciones actuales, falta pensar para solucionar y solucionar para vivir. Se soluciona pensando, y pensando se llega hasta el más recóndito lugar donde se encuentran alojadas las alternativas de progreso. Comenzar a pensar de forma global para entender y atender los cambios locales será producto del pensar crítica y reflexivamente, logrando así la mejora de nuestras situaciones.
Discussing education is a subject that is never exhausted, but rather complemented and strengthened over time. Banking on giant leaps no longer sounds like a chimerical idea. Today, education has shifted in various directions through innovations, new ways of teaching, and above all, new attitudes toward it. However, today there is a lack of social responsibility, a lack of commitment to current generations, a lack of thinking to solve problems and solving problems to live. Solutions come through thought, and through thought one reaches the most secluded place where alternatives for progress are housed. Beginning to think globally to understand and address local changes will be the product of critical and reflective thinking, thereby achieving the improvement of our situations.
Somos hijos de nuestro presente, manipuladores circunstanciales y en algunas ocasiones alimentadores de sistemas imperantes. Sin lugar a duda, la educación es un tema que se ha quedado pendiente tanto en las prioridades gubernamentales como en los rubros institucionales.
Hoy se necesita anunciar la educación y no sólo denunciarla. Educar es una actividad de carácter holístico donde todas las partes se ven influidas por las decisiones que se toman diariamente. Toda persona que se dedica a la educación sabe que en las disciplinas se busca incorporar pensamiento para generar conocimientos; entonces, educar el pensamiento debiera ser una actividad realizada desde los primeros años de vida para irla desarrollando a lo largo de la misma. Educar el pensamiento no es tarea fácil, ni mucho menos cuando se necesita enfatizar en los elementos que ello conlleva.
Al hombre se le ha dotado de una herramienta que le ha permitido conocer nuevos horizontes, nuevas formas de saber, nuevas formas de vivir y desenvolverse: la razón. Característica única de su especie que ha quedado pendiente para su desarrollo, logrando así generar problemas como: falta de imaginación, de creatividad, de saber justificar su entorno, de expresarse con claridad, de ser visionario al actuar, entre otros.
Ryle se dio cuenta que existían determinadas destrezas de pensamiento, pero éstas sólo podían cultivarse en el interior de las disciplinas académicas específicas1. En base a esto, es importante resaltar que para que se dé un resultado fructífero, se necesita comenzar desde las primeras edades. Por tal motivo, es de crucial importancia que el primer motor para generar pensamiento sea la reflexión del por qué y para qué, y no únicamente la obligación del deber.
Desarrollar habilidades cognitivas entonces es dar un paso agigantado en cuanto a educación se refiere; comenzar desde las primeras edades será un trabajo arduo y de tiempo, pero los frutos se verán reflejados en etapas posteriores. Además, hacer un seguimiento en toda la actividad cognitiva a desarrollar en la persona logrará que se comience a tener una sociedad más fundamentada en decisiones argumentadas, con mayor visión crítica y analítica para la resolución de problemas y, sobre todo, se tendrán personas que comiencen a pensar por ellas mismas con el propósito de mejorar.
Hoy en día, las áreas de las humanidades han sido desvaloradas y sometidas a construcciones y deconstrucciones de postulados. Se han visto rechazadas y reemplazadas incluso por la educación misma. Sin embargo, se requiere resaltar que un área de las humanidades para lograr pensamiento crítico es la Filosofía; sin embargo, para que se mejore significativamente un pensamiento desde esta área, lo primero que se tiene que hacer es ampliar el lenguaje (sumar un lenguaje filosófico) y así poder llevar a cabo la educación del razonamiento. Esto permitirá lograr que la estructuración de preguntas, la explicación de conceptos, la articulación de explicaciones y la relación de ideas estén fundamentadas y guiadas de forma adecuada, lo cual logrará un gran avance en el desarrollo de habilidades cognitivas. En esta línea, es necesario aclarar que el aprender a hablar bien no supone notar la adquisición de una habilidad, sino demostrar que se tiene algo que decir. Entonces, comenzar a pensar por uno mismo y justificar las palabras y acciones pueden ser actividades generadas por un pensamiento crítico que, a su vez, ya han sido indagadas por una reflexión filosófica.
Retomando a la Filosofía como parte importante para la ayuda del lenguaje, en relación con la enseñanza del pensamiento y siguiendo a Lipman, Sharp y Oscanyan, quienes investigaron y pudieron comprobar que a quienes se les ha enseñado a razonar a través de la Filosofía muestran un 80% de mejora en su capacidad de razonamiento argumentativo en relación con aquellos que no tuvieron una formación filosófica2, se puede inferir que el diálogo indagador, reflexivo y fundamentado es necesario para llevar a cabo la educación del pensamiento.
En gran parte de las instituciones educativas no se enseña cómo pensar a los alumnos. Al comenzar con la enseñanza reflexiva se podría asegurar que los procesos de enseñanza y aprendizaje se fructifiquen y den mejores resultados, resultados que lleguen a ser no sólo de la enseñanza sin aprendizaje ni viceversa, sino logrando un vínculo para que este proceso se dé por medio de la enseñanza del pensamiento.
Es sabido por toda persona involucrada en la educación que el fin último de las instituciones educativas, formales y no formales, es generar conocimiento. ¿Cómo lograr que la educación no se centre sólo en generar productos de conocimiento (alumnos)? Es sencillo decirlo, un tanto difícil al llevarlo a cabo: si se enseña a los alumnos a pensar y a razonar, se podrá generar más conocimiento de lo que se pretende enseñar (memorísticamente) y el aprendizaje será significativo.
Es de suma importancia señalar que no sólo basta la enseñanza del pensamiento reflexivo, es también menester tener en cuenta que se trata de la educación del pensamiento crítico. Mientras tanto, es imprescindible darse cuenta de la necesidad de generar, educar, desarrollar y guiar el pensamiento crítico en los alumnos.
Solamente el diálogo, que implica el pensar crítico, es capaz de generarlo. Sin él no hay comunicación y sin ésta no hay verdadera educación. Como señala Paulo Freire:
Educación, que superando la contradicción educador-educando, se instaura como situación gnoseológica en que los sujetos inciden su acto cognoscente sobre el objeto cognoscible que los mediatiza... No existe educación sin sociedad humana y no existe hombre fuera de ella 3.
Nuestra Latinoamérica exige una educación de excelente calidad para que, por medio de ella, las personas puedan tener lugares más habitables en los que puedan desarrollarse para mejorar su entorno y su calidad de vida, a partir de las necesidades existentes en su especificidad. La educación a lo largo de la historia ha sido concebida de distintas maneras, según la época, los objetivos, las metas y los intereses en los que se encuentra. En la antigua Grecia la educación era relacionada con la descripción de la verdad, con alcanzar la plena virtud y lograr la perfectibilidad del hombre.
Esto último tiene relación con lo que Alberto Caturelli definía como educación: "dar a la luz aquello que el hombre es... llevándolo hasta su máxima perfección posible"4. Sin olvidar que en la Grecia antigua uno de los objetivos de la educación era la felicidad. Objetivo que hoy en día sigue prevaleciendo y sin embargo ha de empatarse con una realidad distinta, que merece una especial atención sobre sus formas propias, pues no se puede generalizar una idea sobre educación que surge de una región específica frente a las variables que suceden a través del mundo y, en este caso, en Latinoamérica.
Si se comienza este cambio desde la educación, se podrá hablar de una conciencia colectiva que buscará el logro de objetivos compartidos que permitan que la sociedad funcione equitativamente. Hablar de educación puede resultar un tema delicado y controversial, pues en cada institución se ponderan los contenidos, los métodos, las técnicas y la estructura de manera diferente.
En la educación todo influye y nada fluye, porque todo o educa o mal-educa. Por tal motivo, se requieren cambios en la metodología de los procesos de enseñanza y aprendizaje para lograr comunidades de investigación y el interés de los estudiantes por éstas, donde el conocimiento y el pensamiento se den en un ambiente dialógico, donde la reducción y simplificación de las ideas que ha implantado la educación tradicional no tengan cabida.
Uno de los retos más grandes en la educación es eliminar esquemas y hábitos mentales que no conduzcan a cuestionamientos de lo qué se piensa y por qué se piensa. Es necesario comenzar a desarrollar un pensamiento desde los primeros años de vida académica. Los niños pueden aprender casi a cualquier edad y cualquier cosa que uno les desee enseñar, si se les muestra de la manera apropiada y necesaria para ser aprendida.
Es importante dejar en claro que para sembrar pensamiento crítico y posteriormente irlo desarrollando no se requiere de una actividad de adoctrinamiento. Retomando a la filosofía como modelo de reflexión y persuasión, la cual ofrece diferentes formas y alternativas para llevar a cabo el diálogo, si bien uno de los recursos primeros es la lógica, se debe entender que se utiliza como un recurso para poder evaluar las inferencias que se hacen dentro del diálogo y no se pretende adoctrinar para que ello resulte de un modo tal que parezca definido.
¿Para qué pensamiento crítico?, ¿por qué no basta la obtención de conocimientos específicos? Porque a partir de los resultados clásicos adquiridos por una idea impuesta de educación, parece ser menesteroso apostar por la práctica reflexiva y dialógica que plantea, mediante su metodología, un gran avance para la educación de manera local para que posteriormente se extienda a lo largo de Latinoamérica. Esto significa que por añadidura mejorará el clima de la educación en nuestros pueblos, formando actitudes críticas en las personas para su vida diaria, donde su asombro no se vea saciado y puedan buscar nuevas formas de aprender y actuar que ayuden a mejorar nuestras regiones.
Apostemos por una mirada más incluyente y menos egoísta. Se requiere unificar las áreas, priorizarlas y llevarlas a la práctica. Es por ello que se propone gestionar un currículum más diverso (en cuanto a país), estandarizado (de acuerdo a prioridades) y entrelazado (en cuanto a objetivos de lograr un pensamiento más igualitario en base a necesidades).
Saciemos nuestra sed de conocimiento individual y colectivo. Busquemos alternativas unificadas que nos permitan tener conciencia de la mismidad, de nuestro entorno y de lo que nos rodea. Extendamos el pensamiento para que logremos pasos agigantados en la educación de México y de nuestros países vecinos. Que las alternativas educativas comiencen desde las planeaciones curriculares respetando la singularidad de cada lugar.
Para Antonio Bolivar, diseñar un currículum consiste en convertir a todo un conjunto de aspiraciones en una sola propuesta en la cual se establezca cómo poderse llevar a cabo y cómo lograr que lo planificado ahí esté dentro de la práctica5. Así también, considera que es necesario tener en cuenta —sin perder de vista— la visión de lo que se pretende conseguir, ya que esto permitirá pensar en las herramientas necesarias para lograrlo.
Norberto Boggino aconseja ajustar los propósitos y las estrategias didácticas a las posibilidades de aprender de las personas6. Es por ello que se habla de adaptaciones curriculares, mismas que se dan a lo largo del desarrollo del currículum y que además ofrecen una atención más minuciosa a las necesidades que se presentan en la institución y en cada nación. Parafraseando a Miguel López Melero: sólo tienen sentido las instituciones educativas si en ellas se comparten ideas y pensamientos, comportamientos, actitudes y vivencias7. El lenguaje entre las personas está cargado de intencionalidad; hay que enseñar a interrogar, hablar, pensar y decir. La actividad crítica y reflexiva podrá expandir sus intereses —previamente argumentados—, tendrá más habilidad para unir conocimientos, para entrelazar ideas, para criticar opiniones, pero sobre todo para saber cómo, por qué y para qué tiene sentido su entorno.
Como señala Das:
Normalmente, a los estudiantes se les enseñan contenidos (es decir, conocimientos y, especialmente, conocimientos declarativos) y cómo hacer cosas (es decir, capacidades y estrategias, o conocimientos procedimentales). Lo que pocas veces adquieren es una comprensión de por qué un conocimiento es importante y cómo y cuándo se debe emplear. En resumen, carecen de conocimientos metacognitivos para saber cuándo deben emplear sus conocimientos declarativos y procedimentales y, en consecuencia, es improbable que vean el valor de estos conocimientos o que puedan retenerlos [...] enseñar a planificar (es decir, a formar y seleccionar estrategias) en vez de enseñar planes ya confeccionados también debe conducir a resultados positivos porque agrega una dimensión metacognitiva a la tarea 8.
Para asumir los cambios deben adoptarse estrategias variables y estructuras flexibles9. Hay que apostar por un optimismo pedagógico crítico y reflexivo que asuma las responsabilidades y los límites de la formación como agente de mejora para la sociedad. Lograr que su práctica posibilite y genere mejoras en nuestros pueblos. Intentemos generar una conciencia colectiva mediante programas y proyectos que nos atañan, que nos fortalezcan, que nos identifiquen, que nos respalden y, sobre todo, que generen un pensamiento latinoamericano crítico orientado a la mejora de nuestras naciones. Esto puede parecer utópico, sin embargo parece ser realizable, no de un solo impacto, sino en pequeñas y substanciales modificaciones que persigan el camino de esta formación de la conciencia crítica-reflexiva.
Como bien recuerda Eduardo Galeano al hablar de la utopía:
Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve una utopía? Para eso sirve, para caminar 10.
Este marcado fue hecho por Realidad e Historia (Concepción, Chile) en 2026 sobre la base del PDF original publicado por la revista. Se normalizó el uso del identificador persistente ARK, el elocation ID y nuevas galeradas XML-JATS, EPUB, HTML y PDF. Se crearon metadatos y un marcado XML-JATS para que la publicación sea reconocida y comprendida por agentes de internet. A excepción de lo antes explícitamente mencionado, no se realizaron cambios en el artículo. Esta publicación se realiza como rescate del archivo histórico de la revista y fue financiada en su totalidad por Realidad e Historia.
Gilbert Ryle (1971).
Matthew Lipman, Ann Margaret Sharp y Frederick Oscanyan (1980).
Paulo Freire (1986).
Alberto Caturelli, Reflexiones para una filosofía Cristiana de la Educación (Argentina: Universidad Nacional de Córdoba, 1982).
Antonio Bolivar, "La práctica curricular", en Didáctica General. La práctica de la Educación Infantil, Primaria y Secundaria, coord. Agustín De la Herrán Gascón y Joaquín Paredes Labra (Madrid: Mc Graw Hill, 2008).
Norberto Boggino, "Como abordar problemas de escolarización desde el pensamiento de la complejidad", en Aprendizaje y nuevas perspectivas didácticas en el aula (Rosario: Homo Sapiens Ediciones, 2006), Cap. III.
Miguel López Melero, Construyendo una escuela sin exclusiones. Una forma de trabajar en el aula con proyectos de investigación (Málaga: Ediciones Aljibe, 2004).
Das (1998), 74.
Augusto Pérez Lindo, Universidad, conocimiento y reconstrucción nacional (Buenos Aires: Editorial Biblos, 2003).
Eduardo Galeano.
This resource provides guidance and a high-level classification of the documentary resources used by the article. It allows editorial teams to observe the documentary behavior of their articles and authors to recognize the types of sources that support the research.
##plugins.generic.jatsStudioViewer.stats.internalDesc##