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        <journal-title>Revista de Humanidades Populares</journal-title>
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        <publisher-name>Academia Latinoamericana de Humanidades</publisher-name>
        <publisher-loc>Concepción, Chile</publisher-loc>
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        <article-title>Trabajo Y Alienación: Entre La Afirmación Y La Negación De La Esencia Humana</article-title>
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          <trans-title>Labor and Alienation: Between the Affirmation and Negation of Human Essence</trans-title>
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            <surname>Guzmán Rosas</surname>
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        <institution>Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa</institution>
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          <label>Director</label>
          <p>Alan Quezada Figueroa <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0003-2764-9785">https://orcid.org/0000-0003-2764-9785</ext-link></p>
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          <label>Editor jefe</label>
          <p>Ismael Cáceres-Correa <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0001-7051-2499">https://orcid.org/0000-0001-7051-2499</ext-link></p>
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      <pub-date pub-type="epub">
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        <month>12</month>
        <year>2011</year>
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        <copyright-statement>Copyright © 2026 Autores/as y Academia Latinoamericana de Humanidades</copyright-statement>
        <copyright-year>2026</copyright-year>
        <copyright-holder>Autores/as y Academia Latinoamericana de Humanidades</copyright-holder>
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          <license-p>Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0).</license-p>
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      <abstract xml:lang="es">
        <title>Resumen</title>
        <p>Latinoamérica debe ser pensada desde sus propios habitantes a fin de provocar un compromiso real hacia ella. Con esta premisa en mente, debemos analizar y reflexionar sobre los distintos elementos sociales (política, cultura, educación, economía...) que interactúan en nuestra región geográfica y que no son similares a otras latitudes. Este ejercicio del pensamiento será el fundamento de dos formas de abordar nuestra realidad latinoamericana: primero, será una herramienta teórica que nos permita estudiar con detalle y profundidad, las diferentes dimensiones humanas propias de nuestra situación (arte, trabajo, lenguaje, cosmovisión...) y en segundo lugar, será un discurso filosófico que se suma a la tarea real por concretar un pensamiento original y autentico sobre nuestra identidad.</p>
      </abstract>
      <trans-abstract xml:lang="en">
        <title>Abstract</title>
        <p>Latin America must be thought from the perspective of its own inhabitants in order to foster a genuine commitment to it. With this premise in mind, we must analyze and reflect upon the various social elements (politics, culture, education, economy...) that interact within our geographical region and differ from those in other latitudes. This exercise of thought will serve as the foundation for two ways of addressing our Latin American reality: first, as a theoretical tool allowing us to study in detail and depth the different human dimensions specific to our situation (art, labor, language, worldview...); and second, as a philosophical discourse that contributes to the real task of achieving an original and authentic thought regarding our identity.</p>
      </trans-abstract>
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        <title>Palabras clave</title>
        <kwd>Latinoamérica</kwd>
        <kwd>trabajo</kwd>
        <kwd>alienación</kwd>
        <kwd>enajenación</kwd>
        <kwd>capitalismo</kwd>
      </kwd-group>
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        <title>Keywords</title>
        <kwd>Latin America</kwd>
        <kwd>labor</kwd>
        <kwd>alienation</kwd>
        <kwd>estrangement</kwd>
        <kwd>capitalism</kwd>
      </kwd-group>
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    <sec id="sec1">
      <title>Introducción</title>
      <p><xref ref-type="fn" rid="fn-rescate">*</xref></p>
      <p>Los grandes sistemas filosóficos surgieron por una actitud de compromiso ante una realidad histórico-cultural cuyos problemas habían obligado a reflexionar, a hacer filosofía; la historia de las ideas filosóficas latinoamericanas ofrece un horizonte que no es inferior en nada al que ofrece la historia de las ideas europeas, simplemente distinta, porque es expresión de una experiencia humana que corresponde a otra situación que no es la del hombre europeo.</p>
      <p>No nos concentremos únicamente en esa búsqueda de autenticidad del pensamiento respecto al de otros continentes; nuestro ejercicio filosófico pudiera resultar enajenante, ya que los pensadores se han preocupado por realizar poderosos intentos para justificar un orden social o para reformarlo. Pero se han olvidado de examinar aquellas categorías que construyen nuestra realidad actual: la cultura, la economía y la política deben estructurarse en conceptos que puedan ser estudiados a partir de una postura objetiva, es decir, debemos entender que su constitución y funcionamiento dentro de la sociedad debe estar orientado al bienestar y desarrollo permanente del individuo.</p>
      <p>La fragmentación de la actividad económica, cultural y política podría traducirse en trabajo, lenguaje y organización social. Estos conceptos son un ejemplo de actividades que han consolidado a la especie humana como la única capaz de transformar al mundo de acuerdo a sus intereses y necesidades; empecemos por agregar a esta capacidad transformadora la capacidad de análisis y reflexión, y seamos capaces de establecer un discurso crítico de nuestra actividad.</p>
      <p>Por lo tanto, este artículo se dedicará a profundizar en el concepto de trabajo y cómo permite la aparición del fenómeno de la alienación. Se entiende por trabajo cualquier actividad realizada por el ser humano, tanto en el plano físico como en el intelectual, destinada a transformar la naturaleza para su mayor bienestar posible; si bien es cierto que el trabajo es un concepto universal que hace referencia a cualquier ámbito de nuestra vida, su utilización está íntimamente relacionada con el ámbito de la economía, donde se entiende por trabajo cualquier actividad que se realiza en búsqueda de una remuneración, es decir, se define como trabajo a la producción de bienes y servicios a cambio de dinero.</p>
      <p>La etimología del concepto trabajo proviene de la palabra <italic>tripaliare</italic>, la cual hace referencia a un elemento de tortura utilizado en la Edad Media, basado en tres palos, con la finalidad de castigar, por lo cual su concepto lleva consigo una relación con el cansancio, esfuerzo o sacrificio, motivado por el origen de su nombre antiguo.</p>
      <p>El trabajo es parte de la esencia del hombre, pues lo ubica como un ser que busca constantemente la plena realización, no únicamente en el ámbito técnico y progresista, sino como un ser útil para los demás (servir y ser servido). Por lo tanto, el hombre es el único animal que es capaz de transformar la naturaleza para su propio beneficio, perfeccionando sus técnicas y aumentando la producción para su propio provecho, característica que lo distingue del resto de los animales que actúan principalmente por instintos. El hombre es esencialmente un ser de acción, pero su realidad no le viene dada o determinada genéticamente, es más bien consecuencia de lo que él mismo ha realizado; el hombre es un ser productivo y el trabajo no es otra cosa que la transformación de la realidad para la satisfacción de sus necesidades; transformando la realidad se transforma a sí mismo. La felicidad, la perfección humana, su propio bien, no le viene a éste propiamente de la pasividad sino de la acción.</p>
      <p>El problema es que el lugar en el que el hombre ha de realizarse no lo experimenta como el ámbito de la creatividad y de la autorrealización, más bien lo ubica como el lugar del sufrimiento y de la limitación de sus facultades físicas y espirituales. Una razón de esta esencial insatisfacción radica básicamente en que, en las sociedades de explotación, el sujeto vive la "actividad personal" o trabajo como algo que propiamente no le pertenece a sí mismo. En las sociedades de explotación el trabajo ya no expresa las facultades humanas; tanto el trabajo como sus productos se observan como algo ajeno al sujeto productivo, a su voluntad y sus proyectos. En el acto de la producción, el trabajador experimenta su propia actividad como algo ajeno y que no le pertenece, es decir, el producto del trabajo se convierte en un objeto extraño que lo domina.</p>
      <p>Por lo anterior, considero que existen elementos suficientes que nos permitirán discutir y reflexionar acerca del trabajo como actividad transformadora del mundo y del hombre, así como el aspecto negativo que recubre dicha actividad: la alienación o enajenación. Para esta tarea, es preciso que consideremos el carácter humanista y filosófico del concepto trabajo, dejando para una posterior reflexión su contenido económico y político; será necesario que nos apoyemos en el pensamiento filosófico de Karl Marx, para poder profundizar con mayor detalle el impacto negativo del trabajo en una sociedad de explotación, en una sociedad como la nuestra, una sociedad capitalista. La reflexión en torno al trabajo ocupa un lugar muy destacado en los trabajos del filósofo alemán. Sus reflexiones serán el punto de partida para este artículo, que intenta exponer algunas consideraciones acerca de la situación del trabajo en las sociedades contemporáneas.</p>
    </sec>
    <sec id="sec2">
      <title>El trabajo como actividad esencialmente humana</title>
      <p>No es otra cosa que la esencia del hombre y el fundamento de la sociedad; podemos afirmar que el hombre es un animal que trabaja y es en su trabajo sobre el mundo objetivo que el hombre se revela como un ser transformador. Debido a esta actitud es que la naturaleza se le aparece como obra suya y como su realidad; sin embargo, así como los demás animales, el hombre es parte de la naturaleza y, como ellos, está motivado por la necesidad de sobrevivir y reproducirse.</p>
      <p>Sin embargo, lo que lo hace diferente a las demás especies es la amplia variedad de maneras en que los seres humanos pueden satisfacer sus necesidades. Esto es así porque los seres humanos son criaturas conscientes y autoconscientes, de tal forma que pueden cambiar y mejorar sus métodos de producción gracias a sus capacidad mental superior; la conciencia es inseparable de la actividad productiva que realizan los seres humanos.</p>
      <p>La proposición de que los hombres y mujeres son, antes que nada, productores, desafió las suposiciones sobre la sociedad que habían sido aceptadas por casi todos los pensadores anteriores. Aristóteles había definido al hombre como un animal racional, esta definición separa el poder de pensar y razonar de las demás actividades, y específicamente de las faenas cotidianas de trabajo manual a que ha sido condenada la mayoría de la humanidad a través de la historia.</p>
      <p>Aristóteles era producto de la sociedad esclavista, debido a que la clase dominante en el mundo antiguo despreciaba el trabajo manual como una actividad apta sólo para esclavos (la definición legal romana de un esclavo era <italic>instrumentum vocale</italic>, una herramienta que habla). La imagen aristotélica del buen hombre es la de un propietario de esclavos quien, libre de la necesidad de trabajar para vivir, puede dedicarse a los asuntos superiores de la mente; la separación entre trabajo manual y mental es en sí misma un reflejo de las sociedades clasistas en que vivieron y era hecha por todos los grandes filósofos burgueses, de Descartes a Hegel.</p>
      <p>Todos coincidían en que una vida dedicada a la reflexión y al trabajo mental era lo más importante para los seres humanos y todos suponían que otro haría el trabajo para proveerles los bienes materiales (alimentos, ropa y casa) que necesitaban para dedicarse a la búsqueda de la verdad.</p>
      <p>Una perspectiva distinta del trabajo surge a partir del proyecto filosófico de Marx, que observó el trabajo productivo como algo fundamental de los seres humanos; considera el trabajo como el vínculo que nos une a la naturaleza, debido a que el hombre vive de la naturaleza, significa que ésta no sólo es el sustento de la vida, sino la vida misma y estaremos unidos a ella en constante intercambio de bienes hasta nuestra muerte. El trabajo humano transforma no solo a la naturaleza, altera a los mismos sujetos, lo que implica una relación doble: por un lado es una relación con lo natural y por el otro es una relación con lo social; esto último se refiere a la cooperación entre individuos diversos, no importa bajo qué condiciones, ni de qué manera y para qué fines.</p>
      <p>Al analizar la sociedad, debemos dar la mayor atención a la forma en que la producción está organizada. Siguiendo el proyecto marxista, debemos atender las relaciones sociales de producción como la relación de explotación entre "señor y siervo" o capitalista y trabajador. Si la producción es una actividad social, una serie de cambios en la organización de la producción provocará cambios en la sociedad, es decir, se afectarían las creencias, deseos y conductas de la gente.</p>
      <p>¿Qué ocurre con la forma de producción actual? En la sociedad capitalista el obrero está obligado a vender al empresario su fuerza y sus destrezas, no controla ni el producto de su trabajo ni su trabajo mismo; lo que debería ser su "actividad vital", mediante la cual afirmaría su humanidad, viene a ser un medio para un fin. Al caer en este estado de indiferencia con respecto de su actividad y su producto, ocurre un proceso de extrañamiento y de enajenación.</p>
      <p>El trabajador se ha alienado así de su naturaleza humana, ya que desconoce la forma de su trabajo, no le es propia ni mucho menos refleja un carácter humano. Lo que sigue es el proceso de alienación hacia los demás seres humanos, esto constituye la base de la relación entre obrero y capitalista, donde el que no trabaja controla y obtiene ganancias del trabajo de otros. Para Marx, el capitalismo es un sistema en que el obrero es dominado por los productos de su propio trabajo, que ahora toman la forma de un ser extraño, el capital.</p>
      <p>Esta visión, desarrollada poderosamente en los <italic>Manuscritos de 1844</italic>, se encuentra también en los escritos tardíos de Marx, incluyendo <italic>El capital</italic>. Pero su análisis del trabajo enajenado todavía lleva la marca de su pasado filosófico; en primer lugar, en los <italic>Manuscritos</italic> el argumento está construido a base del contraste entre la naturaleza humana según es —rebajada, distorsionada, alienada— y según debería ser.</p>
      <p>El capitalismo se presenta como un orden antinatural, donde la mayoría no puede satisfacer las genuinas necesidades humanas; se trata de un sistema político, económico y social que crea las condiciones materiales y sociales para su auto-mantenimiento. Una implicación del análisis del trabajo enajenado es que los capitalistas también se encuentran enajenados y condenados a vivir una vida —menos que humana— rebajada. Esto nos abre el camino hacia un análisis del concepto "alienación" y de cómo se ha colocado al hombre como una herramienta más dentro de la compleja maquinaria que es el capitalismo.</p>
    </sec>
    <sec id="sec3">
      <title>Alienación o pérdida del sujeto</title>
      <p>Algunos consideran que el significado de la palabra "alienación", que es lo mismo que "enajenación", es un término de origen jurídico derivado del latín <italic>alienus</italic>, que significa ajeno o que pertenece a otro, y que es aplicable en las transacciones de ventas o de cesiones; en este tenor, alienar un objeto equivale a obsequiarlo o venderlo.</p>
      <p>Otros consideran que el significado de la palabra "alienación" servía para definir a la persona insana; <italic>aliéné</italic> en francés, alienado en español, son las palabras utilizadas para designar al enfermo mental, a la persona alienada. En inglés, <italic>alienist</italic> es el término que se utiliza para referirse al médico que se dedica al estudio y curación de enfermedades mentales; es decir, entendemos que se habla de alienación como sinónimo de pérdida de juicio o locura, y el alienado es el enfermo mental cuya mente está escindida.</p>
      <p>La persona alienada percibe al otro y a sí mismo no como lo que son en realidad, sino distorsionados. El hombre que ha perdido el juicio es el hombre alienado; se trata de la persona que se ha perdido completamente como centro de su experiencia, que ha perdido el sentido de sí.</p>
      <p>En la Edad Media el término fue utilizado en ocasiones para indicar un grado de la ascensión mística hacia Dios. En esta época el concepto de enajenación era equivalente al fenómeno mental llamado éxtasis. La palabra "alienación" fue usada por Hegel, Feuerbach y Marx no para referirse a un estado de pérdida completa de juicio o de trastorno mental: se denomina alienación o enajenación, en términos muy generales, a la condición del hombre en la cual su propio acto se torna para él en un poder extraño que se ubica por encima y contra él, en lugar de ser controlado por él.</p>
      <p>La alienación puede ser entendida como un sentimiento, una experiencia de aislamiento, impotencia y frustración, como una pérdida de control de la propia vida e incluso como la sensación de distanciamiento de la sociedad o de nosotros mismos. El estudio de la alienación sirve para darnos cuenta de una categoría fundamental que nos sirve para hacer una crítica a la cultura moderna y en particular a la cultura capitalista, en donde podemos encontrar que la enajenación la vivimos en la vida cotidiana y en donde además ésta nos sirve para justificar la pasividad, la posición de víctimas ante el poder político o el poder económico y la imposibilidad de transformar el mundo.</p>
      <p>La noción hegeliana de enajenación se expone principalmente en la <italic>Fenomenología del espíritu</italic>, en donde Hegel utiliza los términos <italic>Entäusserung</italic> ("enajenación") y <italic>Entfremdung</italic> ("extrañamiento"). La clave de la dialéctica hegeliana se encuentra en el concepto de alienación, porque la dialéctica es el proceso y la alienación es su motor, el cual sólo puede ser movido por el principio de negatividad.</p>
      <p>Para Feuerbach, la alienación es la proyección que de una manera involuntaria hace el hombre de sus productos y de su propia actividad para después tomarlos como cosas en sí y someterse a ellos. La principal enajenación para él es la religión.</p>
      <p>Los conceptos de enajenación en Hegel y Feuerbach influyeron en Marx para la elaboración de su propio concepto, quien ya en sus primeros escritos se refirió a éstos, especialmente en los <italic>Manuscritos Económicos-Filosóficos</italic>, escritos en París en el año de 1844; en el capitalismo la idea de naturaleza humana queda alienada o fetichizada y de aquí surge la idea del fetichismo de la mercancía.</p>
      <p>El producto de la práctica humana, cuando se convierte en mercancía, es decir, cuando se vende en un mercado, esconde su origen humano y se contrapone al hombre como objeto natural con leyes propias. Marx descubre que es el capitalismo el principal origen de la enajenación, es decir, como consecuencia del capitalismo, el ser humano se encuentra no sólo ajeno a sí mismo, sino también a los demás hombres y al mundo que él mismo ha creado y transformado.</p>
      <p>La crítica de Marx se ejerce sobre el tema central de las alienaciones. El concepto de alienación es de gran importancia dentro del sistema marxista, porque esta temática de la alienación se prolonga como una constante desde los primeros escritos hasta la obra de madurez, y es uno de los signos más claros de continuidad dentro de su pensamiento.</p>
      <p>El carácter general del pensamiento de Marx es esencialmente crítico; la crítica constituye un elemento importante dentro de su pensamiento y de su método filosófico, prueba de ello es que su obra más importante, <italic>El capital</italic>, tiene por subtítulo <italic>Crítica de la economía política</italic>. Marx se mostraba crítico de toda la filosofía anterior por considerarla meramente especulativa, teórica y desvinculada de la realidad; por tal motivo, pretendía que la filosofía tuviera un rol activo dentro de la realidad, su objetivo no era sólo teórico, sino práctico: transformar la realidad.</p>
      <p>La suya era una filosofía de la praxis, de la acción. En este caso, Marx centra sus esfuerzos en llevar a cabo una crítica de las alienaciones, pero ¿qué entendemos por alienación? El término alienación hace referencia a estar "fuera de nosotros", es decir, a perder nuestra esencia como seres humanos; "alienado" es aquel que ha perdido su propia dimensión como ser humano, que es otro y que no es propio de su esencia.</p>
      <p>Este término ha sido empleado en diferentes momentos dentro de la historia de la filosofía. Séneca y Cicerón hablaron de la alienación como de una "transferencia de la propiedad", algo que Rousseau usará más tarde en el siglo XVII para indicar la cesión de los derechos naturales a la comunidad mediante el contrato social. Adam Smith, en su investigación sobre la riqueza de las naciones, ya señalaba, al hablar de la Edad Media, en la que notaba que el vasallo no se puede alienar sin el consentimiento de su superior. Para Kant, la alienación es la transmisión de la "propia propiedad" a otro. <italic>"La alienación humana es la condición del hombre en donde éste se convierte en un objeto vendible"</italic> <xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref>.</p>
      <p>Lo que me interesa es abordar el concepto de alienación que Marx utilizó, y para esto debemos estudiar el concepto utilizado por Hegel: el término "alienación" indica el extrañamiento de sí mismo, de la conciencia, pues se considera como una cosa. Este extrañamiento constituye una fase del proceso que va de la conciencia a la autoconciencia.</p>
      <p>Tanto para Marx como para Hegel, este concepto describe la siguiente situación que le puede sobrevenir a un sujeto: cuando no se posee a sí mismo, cuando la actividad que realiza le anula, le hace salir de sí mismo y convertirse en otra cosa distinta a la que él mismo es, decimos que dicho sujeto está alienado; la alienación describe la existencia de una escisión dentro de un sujeto, de un no poseerse totalmente y, como consecuencia de ello, comportarse de un modo contrario a su propio ser.</p>
      <p>Aunque Marx tomó este concepto de Hegel, hay importantes diferencias en el modo en que ambos filósofos lo interpretaron: para Hegel el sujeto de la alienación es la Idea (Dios), para Marx el sujeto es el hombre: <italic>"El hombre, por medio de la alienación, ya no adquiere como en Hegel, una nueva determinación que lo enriquezca... la alienación es un estado que de ninguna manera puede salvar o liberar al hombre"</italic> <xref ref-type="fn" rid="fn2">2</xref>.</p>
      <p>Para Hegel, la alienación consiste en el procedimiento por el cual la Idea se hace otra cosa radicalmente distinta de sí, se enajena y se hace naturaleza: <italic>"la Idea Absoluta es la primera realidad (que en su sistema ocupa el lugar de Dios) que, al negarse a sí misma, o sea alienándose, se objetiviza en la naturaleza"</italic> <xref ref-type="fn" rid="fn3">3</xref>. La naturaleza es una manifestación o auto-alienación del Espíritu y el hombre, a su vez, es Espíritu en cuanto es objetivación o alienación de la naturaleza, y la cultura nos sirve como ejemplo de que <italic>"el espíritu del hombre se ha objetivado"</italic> <xref ref-type="fn" rid="fn4">4</xref>.</p>
      <p>El momento de la alienación en Hegel es el momento de la diferencia, del rompimiento entre sujeto y substancia, es el instante en que el sujeto se exterioriza, se objetiviza, se enajena. Consiste en la escisión entre el sujeto y la substancia, que son los dos polos de lo real (espíritu-materia) y que trata de reconciliar.</p>
      <p>La alienación en Hegel comprende dos momentos: primero, el de la separación y el de la objetividad. La alienación del espíritu en el espacio es la naturaleza y la alienación en el tiempo es la historia. El espíritu, por medio de la alienación, pasa a ser "objeto", se convierte en el "otro" y es "objeto" de sí mismo. El segundo momento es el de la superación de la alienación. Quiere decir que se suprime o se supera la "objetividad", y con esto el espíritu vuelve a su unidad. Este es el momento que Hegel denomina como el salir del espíritu.</p>
      <p>La alienación es un momento, una fase a través de la cual la autoconciencia se coloca a sí misma como objeto, pero está consciente de que el objeto es sólo un paso provisional, porque no es otra cosa que su propia auto-alienación. La alienación en Hegel se encuentra en el hecho de que el espíritu, al no reconocer su propia obra, la considera extraña, que no es suya y, por lo tanto, el espíritu se ha vuelto extraño a sí mismo; es el hombre que al tratar de superar y someter a la naturaleza, al querer transformarla por medio del trabajo, adquiere esta conciencia de superioridad sobre ella, y es por medio del trabajo que el hombre suprime esta forma existente que le es opuesta como si fuese una cosa extraña.</p>
      <p>Sin embargo, el hombre, a pesar de que vive en un mundo que él mismo ha constituido por medio de su trabajo, se "siente" y se encuentra ajeno a este mundo, le sigue siendo extraño, no le pertenece. Esto se debe a que el hombre se encuentra alienado.</p>
      <p>Hegel coloca su concepto de alienación como un proceso llevado a cabo por el pensamiento, no como un acontecimiento real y efectivo, que en este mismo pensamiento se supera y se resuelve. Ha introducido el principio del hombre como un ser creador de su propia realidad histórica, porque es el hombre el que por medio de su actividad ha creado y transformado el mundo histórico y social.</p>
      <p>El concepto de alienación es central dentro del pensamiento de Hegel, porque es el elemento que nos permite entender el devenir, es el medio por el cual se explica el desdoblamiento y la manifestación del espíritu, porque la alienación es la realización del espíritu en el tiempo y el espacio. El espíritu, para poder obtener una conciencia de sí mismo, necesita interactuar con lo absoluto, como lo es la relación sujeto-objeto; así, el espíritu se enajena de sí mismo y esto da como resultado la creación de objetos para hacerse consciente de sí mismo.</p>
      <p>Es aquí donde observamos el proceso dialéctico: el espíritu necesita crear (objetivarse) para que de esta forma encuentre su reflejo en esas creaciones, en esos objetos, y esto es precisamente lo que da origen al concepto de trabajo: <italic>"El hombre es producto de la actividad creadora del espíritu. El hombre mismo se crea, se hace por medio del trabajo... Por el trabajo el hombre expresa su esencia. Lo que no ha hecho la autoconciencia, lo ha hecho el trabajo: realizarse por medio de una continua auto-realización, que es el trabajo"</italic> <xref ref-type="fn" rid="fn5">5</xref>. Podría decirse que en Hegel la alienación adquiere un matiz positivo, lo que no ocurre del mismo modo con Marx.</p>
      <p>Para Marx, la alienación no puede superarse solamente con el pensamiento y sólo podrá superarse en la medida en que se evalúe y se tomen acciones que se propongan cambiar las condiciones de una sociedad dominada por el objeto; el sujeto es quien debe dominar el objeto y no debe escapar de su control ni mostrársele ajeno o extraño. A diferencia de Hegel, que considera la alienación como un concepto positivo, que es objetivación en busca de realización, para Marx es una situación en la que el hombre se ha perdido.</p>
      <p>Marx también se encarga de señalar un error dentro del concepto de alienación usado por Hegel, que consistía en una confusión respecto al uso del término "objetivación" con el de "enajenación":</p>
      <disp-quote>
        <p>Hegel ha cometido el error de confundir la objetivación, que es el proceso por el cual el hombre se convierte en cosa, esto es, se expresa o se exterioriza en la naturaleza por medio del trabajo, con la enajenación (alienación), que es el proceso por el cual el hombre resulta extraño a sí mismo hasta el punto de no reconocerse. En tanto la objetivación no es un mal o una condena por cuanto constituye la única ruta por la que el hombre puede realizar su unidad con la naturaleza, la enajenación (alienación) es, en cambio, el daño o la condena mayor de la sociedad capitalista <xref ref-type="fn" rid="fn6">6</xref>.</p>
      </disp-quote>
      <p>En Marx la alienación se refiere a la explotación del hombre por el hombre, se refiere a la pérdida de autonomía y libertad de una clase social como consecuencia de la explotación a la que le somete otra clase social, principalmente por el hecho de existir la propiedad privada de producción.</p>
      <p>La aparición de la propiedad privada se produce en una circunstancia social totalmente nueva y que sólo podrá eliminarse con la abolición de dicha forma de propiedad: la propiedad privada produce la enajenación del trabajador, ya sea porque escinde la relación del obrero con el producto de su trabajo (que pertenece al capitalista), o porque el trabajo así entendido sigue siendo extraño al trabajador, no es parte de su naturaleza.</p>
      <p>El concepto de enajenación o alienación del que parte Marx es el que acuñó Feuerbach, ya que se sitúa en el plano de lo antropológico y también porque toma la estructura del proceso de enajenación que se encuentra en los <italic>Manuscritos de 1844</italic>:</p>
      <p>a) Objetivación del sujeto en el producto de su actividad.</p>
      <p>b) Objetivación como enajenación o extrañamiento.</p>
      <p>c) Acción inversa del objeto sobre el sujeto que se traduce en el empobrecimiento, sumisión o desposesión de éste <xref ref-type="fn" rid="fn7">7</xref>.</p>
      <p>El trabajo en la sociedad capitalista es totalmente enajenante; por esta razón piensa Marx que la principal alienación es la económica; sin embargo, no es la única. La alienación económica se refuerza y fortalece a través de la alienación político-jurídica, esto se debe a que las leyes favorecen a las clases dominantes en contra de las clases trabajadoras, los individuos ceden sus derechos al Estado y es aquí donde se produce la falacia que sirve como refuerzo de su opresión económica, ya que las leyes sólo protegen los derechos de la clase dominante y dejan desamparado al trabajador.</p>
      <p>Estas alienaciones se fundan, por último, en la religión, ya que justifica los valores burgueses: respeto a la propiedad privada y al hombre honrado que cumple las leyes, aunque esto implique la explotación del trabajador. La alienación religiosa le prescribe al trabajador la resignación y la caridad con la promesa de que, cuanto más sufra en esta vida, más gozará la vida eterna.</p>
      <p>La religión actúa como un narcótico o droga, evitando que el obrero adquiera conciencia de su condición injusta y luche por sus derechos. La religión no forma parte de la esencia humana, está en estrecha relación con la organización denominada "superestructura", manteniendo las injusticias sociales en nombre de una salvación en el más allá, en el paraíso.</p>
    </sec>
    <sec id="sec4">
      <title>Conclusión</title>
      <p>Inmersos en el capitalismo, en esta crisis económica y financiera que está conmoviendo al mundo entero y con ello a nuestra América Latina, considero valioso hacer una reflexión acerca del trabajo y el proceso de alienación, así como de la obra de Karl Marx. La gran contribución del joven Marx será analizar el problema de la alienación desde una perspectiva social y no tan sólo desde un enfoque filosófico. La alienación es una situación de sujeción, de estar privado; Marx vincula este problema con la situación de trabajo en su forma capitalista. Mientras que para Hegel la alienación pasaba mayormente por la relación entre "el amo y el esclavo", Marx la vincula con la praxis capitalista; asimismo, grandes teóricos en Latinoamérica han seguido desarrollando sus ideas a partir de nuestro horizonte propio, tales como Adolfo Sánchez Vázquez, Bolívar Echeverría y Enrique Dussel, entre otros. Éste es un pensamiento que es necesario formular partiendo de nuestras necesidades, pues desde el pensamiento clásico somos pensados como la periferia, como aquello que se encuentra fuera y no produce un pensamiento propio, más bien reproduce los sistemas de pensamiento "canónicos", que son los suyos.</p>
      <p>Se trata, en síntesis, de un proceso de deshumanización del trabajador. Marx parte de la constatación de un hecho económico contemporáneo: cuanto más avanza el capitalismo, más se empobrecen los trabajadores (no es novedad en días en los que la riqueza total de unos cuantos multimillonarios equivale a la suma de ingresos de casi la mitad de la población mundial). La riqueza mal repartida crea pueblos en condiciones de miseria, como sucede en Latinoamérica misma, aun cuando tengamos a dos de los personajes más ricos del mundo en México y en Brasil.</p>
      <p>El punto principal del estudio de Marx es que, en el capitalismo, el trabajador en persona corre la misma suerte que los objetos materiales producidos: el trabajador se convierte en una mercancía más barata cuantas más mercancías produce. El proceso de producción y de objetivación aparece como pérdida del objeto y servidumbre para éste; el trabajador deviene en siervo de su objeto.</p>
      <p>La alienación del trabajador, que se traduce a todo un pueblo en la economía capitalista, se basa en esta disparidad entre la fuerza productiva del trabajo, que crece con la expansión del modo de producción actual, y la falta de posibilidades por parte del trabajador para ejercer control sobre los objetos que produce. El producto del trabajador es un objeto extraño y se convierte en un poder independiente frente a él. El trabajador no puede disponer de sus productos, carece de control sobre ellos, puesto que son los capitalistas los que se adjudican el poder sobre éstos, de manera que no puede beneficiarse de ellos. El objeto no le pertenece, pese a que ha invertido su fuerza de trabajo, las horas de trabajo que se cosificaron y la mercancía sólo engrosan el poder del burgués, que sigue <italic>in crescendo</italic>.</p>
      <p>El mismo trabajador es tratado como un artículo que se compra y se vende en el mercado, no tiene ningún poder para decidir el destino de lo que produce. De modo que cuanto más produce el trabajador, tanto menos le queda para consumir; cuanto más valores crea, tanto más sin valor, tanto más indigno es él, siguiendo la lógica del mercado.</p>
      <p>Por otro lado, el trabajador se aliena en su misma actividad productora; si el producto del trabajo es la alienación, la producción misma ha de ser la alienación activa. La actividad productiva no ofrece satisfacciones que hagan posible al trabajador desarrollar libremente sus energías físicas y espirituales, ya que se trata de un trabajo impuesto solamente por la fuerza de circunstancias externas. El trabajador vive el trabajo como un sufrimiento, alienación en la actividad misma, que es controlada por el burgués. El trabajo viene a ser un medio para un fin y no un fin en sí mismo.</p>
      <p>Además, en el vínculo con el género humano, las aptitudes del hombre se ven afectadas por el trabajo capitalista, sin conseguir desarrollar sus potencialidades humanas, convirtiéndose casi en una bestia trabajadora, en <italic>homo faber</italic>. En el capitalismo, las relaciones humanas tienden a quedar reducidas a operaciones de mercado: el dinero fomenta la racionalización de las relaciones sociales.</p>
      <p>El carácter global del capitalismo, su "textura cosmopolita", exige una crítica constante y seria a los fenómenos propios de su naturaleza, ya que el trabajo acompaña al proceso de expansión del capitalismo y la cultura global. Esto es un problema que nos incluye a todos, no únicamente a Latinoamérica, pero es en estas latitudes donde más se ubican esas sociedades de explotación, en donde el trabajo es una prisión para el sujeto que lo arrastra a la pobreza y la miseria. Es por ello que es preciso tomar conciencia como pueblo latinoamericano de nuestra situación en el mundo, no sólo recogiendo fragmentos de teorías de fuera, sino apropiándolas a nuestro sistema de manera crítica, dialogando con ellas a partir de nuestra ubicación y necesidades propias. Es así que en este trabajo he tomado aquello que me ha parecido pertinente para pensar nuestra realidad; el sistema marxista es vital, ya que permite una visión abierta y el diálogo con aquellos teóricos latinoamericanos que ocupo para mi trabajo.</p>
    </sec>
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      <title>Notas</title>
      <fn id="fn-rescate" symbol="*">
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      <fn id="fn1">
        <label>1</label>
        <p>Francisco Piñón, "La fenomenología de la alienación y la crítica del fetichismo en el pensamiento de Hegel y Marx", <italic>Economía: Teoría y Práctica</italic>, n.º 3 (otoño 1983): 162.</p>
      </fn>
      <fn id="fn2">
        <label>2</label>
        <p>Piñón, "La fenomenología de la alienación y la crítica del fetichismo en el pensamiento de Hegel y Marx", 171.</p>
      </fn>
      <fn id="fn3">
        <label>3</label>
        <p>Piñón, "La fenomenología de la alienación y la crítica del fetichismo en el pensamiento de Hegel y Marx", 164.</p>
      </fn>
      <fn id="fn4">
        <label>4</label>
        <p>G. W. F. Hegel, <italic>Fenomenología del Espíritu</italic> (México: Fondo de Cultura Económica, 1966), 288-291.</p>
      </fn>
      <fn id="fn5">
        <label>5</label>
        <p>Hegel, <italic>Fenomenología del Espíritu</italic>, 169.</p>
      </fn>
      <fn id="fn6">
        <label>6</label>
        <p>Nicola Abbagnano, <italic>Diccionario de Filosofía</italic> (México: Fondo de Cultura Económica, 2004), 369.</p>
      </fn>
      <fn id="fn7">
        <label>7</label>
        <p>Adolfo Sánchez Vázquez, <italic>Filosofía de la Praxis</italic> (México: Siglo XXI, 2003), 500.</p>
      </fn>
    </fn-group>
    <ref-list>
      <title>Referencias</title>
      <ref id="B1">
        <element-citation publication-type="book">
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        <mixed-citation>Abbagnano, Nicola. <italic>Diccionario de Filosofía</italic>. México: Fondo de Cultura Económica, 2004.</mixed-citation>
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      <ref id="B2">
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          <publisher-name>Fondo de Cultura Económica</publisher-name>
          <year>1966</year>
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        <mixed-citation>Hegel, G. W. F. <italic>Fenomenología del Espíritu</italic>. México: Fondo de Cultura Económica, 1966.</mixed-citation>
      </ref>
      <ref id="B3">
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              <surname>Piñón</surname>
              <given-names>Francisco</given-names>
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          </person-group>
          <article-title>La fenomenología de la alienación y la crítica del fetichismo en el pensamiento de Hegel y Marx</article-title>
          <source>Economía: Teoría y Práctica</source>
          <issue>3</issue>
          <year>1983</year>
          <fpage>161</fpage>
          <lpage>183</lpage>
        </element-citation>
        <mixed-citation>Piñón, Francisco. "La fenomenología de la alienación y la crítica del fetichismo en el pensamiento de Hegel y Marx". <italic>Economía: Teoría y Práctica</italic>, n.º 3 (otoño 1983): 161-183.</mixed-citation>
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              <surname>Sánchez Vázquez</surname>
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          <source>Filosofía de la Praxis</source>
          <publisher-loc>México</publisher-loc>
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        <mixed-citation>Sánchez Vázquez, Adolfo. <italic>Filosofía de la Praxis</italic>. México: Siglo XXI, 2003.</mixed-citation>
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