
El presente trabajo abordará el concepto de Contrainducción, presente en la Epistemología de Paul K. Feyerabend, el cuál constituye, a modo de hipótesis de lectura, el concepto eje de su análisis de la ciencia en el contexto una revolución científica, en tanto hito en la producción de conocimiento, estableciéndose además como el concepto ordenador y articulador de los conceptos relacionados de Anarquísmo Epistemológico, inconmensurabilidad, relativismo, pluralismo epistemológico y su expresión Anything goes; además se abordará el tema del rol de la ley científica en este contexto revolucionario en la ciencia, en tanto expresión de un proceso de renormalización, a la luz de las consecuencias de la resemantización conceptual, en tanto expresión de la inconmensurabilidad presente en este proceso, en el establecimiento de la consolidación de una nueva teoría científica.
A modo de preámbulo, esta exposición es el producto de mi trabajo de magistratura realizado durante el año 2004 en la U. de Chile, que se corresponde con uno de los tópicos realizados en esa tesis; además cabe señalar que justificado por el tratamiento de un autor como P.K.Feyerabend, se hace necesario justificar el hecho que la “obra” de este gran polemista se enmarca en una serie de investigaciones que buscan su cauce, -dada la amplitud temática que refleja el proceso de maduración del autor tratado en lo que refiere a sus puntos de vista-, por lo que conviene, a modo de clave de lectura, abordar su obra desde lo más reciente hacia atrás en el tiempo, con el fin de visualizar los giros, decisiones y etapas que atraviesa su nutrida obra.
Respecto al concepto de contrainducción lo primero que podemos señalar, es que marca la epistemología de P. Feyerabend, constituye su concepto central y a él apuntan y en ese sentido se subordinan los conceptos de inconmensurabilidad, inconsistencia, pluralismo, anarquismo epistemológico, la expresión “Anything goes”, en tanto sus diversas formas de expresión, es decir, a modo de clave de lectura, marca el carácter de su visión epistemológica. A su vez, la contrainducción, podríamos decir que marca, -en el sentido que ordena-, el análisis epistemológico de la ciencia que realiza Feyerabend y constituye su concepto central y direccional, pues establece la dirección de su epistemología.
En lo que a la ciencia específicamente atañe, en el caso científico particularmente, la contrainducción aparece como la resultante de una práctica concreta que va organizándose en función de una problemática específica con la que la ciencia se topa y que impide su desarrollo, dentro del marco de una teoría estándar. De este modo, como parece insinuarlo Feyerabend, la contrainducción es más que una metodología, podríamos decir que se trata de una herramienta, de un recurso, de algo que se utiliza por necesidad2. De esta forma, se podría pensar que Feyerabend se topa con ella a la luz de su análisis histórico, es decir que la descubre, o dicho con mayor precisión, que lo que hace no es sino denominar, rotular una práctica presente en el desarrollo de la ciencia misma a la luz de los “hechos”, y a la luz de los problemas o paradojas con las que se encuentra la ciencia en su desarrollo, las que busca resolver, incluso sacrificando bellas ideas que devienen problemáticas, complejas y cargadas de contradicción, sobretodo a la luz de nueva evidencia (descubrimientos), lo que a su vez le significa a la ciencia, al asumirlos, un reordenamiento y un replanteamiento de lo que hasta la fecha había logrado. Esta práctica es común en la actividad científica, pues la ciencia aspira a la coherencia (belleza), a la síntesis, simplicidad y a dar cuenta de lo que la naturaleza le ofrece (evidencia); es decir aspira a la objetividad y armonía de esas evidencias.
Esto constituye, justamente el contexto en que se da o aparece en la historia, la contrainducción como procedimiento científico. En este sentido, es posible afirmar que este concepto significa un aporte al desarrollo de la ciencia, no sólo por lo que muestra la historia, sino que apunta, más que a justificar una teoría o un procedimiento, a la consecución y satisfacción de las nuevas exigencias que se le presentan como problemas, paradojas, contradicciones y complicaciones que la ciencia asume como desafíos a ser resueltos con satisfacción.
En términos contrainductivos, el desarrollo de la ciencia sería ascendente en términos de que no habría nada que desechar, sino más bien, la ciencia avanzaría en función del enriquecimiento sin pérdida, donde las teorías e ideas “perdedoras” serían puestas entre paréntesis, a la espera de una reactualización, que a su vez implicaría una resemantización, siendo en este contexto donde cabe la idea de inconmensurabilidad, en tanto, me atrevo a decir, un momento en el desarrollo del conocimiento científico, bajo la concepción feyerabendiana.
Así, el concepto de pluralismo3, se instala en la propuesta feyerabendiana de la contrainducción, en tanto considerar que el desarrollo de la ciencia se ve favorecido por la promoción del mayor número de propuestas alternativas a una teoría particular, las que sirven como bagaje cultural y como reserva enriquecedora de conocimiento y experiencias, especialmente para el momento del advenimiento de una crisis o revolución científica.
Cabe recordar, en este contexto, que hay situaciones en que resulta aconsejable no sólo ignorar una regla fundamental, sino adoptar su opuesta, esto se da por el carácter y magnitud del problema en que la ciencia se halla en ese momento. De esta manera, si asumimos la regla que dice que “la experiencia”, o los “hechos”, “los resultados experimentales” o cualquier elemento “sólido” de los procedimientos de contrastación con los que medimos el “éxito” de una teoría, considerando que el acuerdo entre la teoría y “los datos” sea asumido como beneficioso para la teoría, -en tanto que la no correspondencia la haría peligrar o incluso la eliminaría,- vale decir, el que sean los hechos los que deban someterse a la teoría, es que constituyendo esta regla una parte fundamental de todas las teorías de la inducción, así como de algunas teorías de la corroboración, Feyerabend, sugiere tomando el punto de vista opuesto, “proceder contrainductivamente además de proceder inductivamente” (Feyerabend,1989:21).
De esta forma es que cabe agregar que para Feyerabend, quien critica esta concepción por considerarla rígida y fuera de contexto, no es bueno ni deseable, -sobretodo bajo ciertos contextos y circunstancias, como las del advenimiento de una nueva teoría alternativa en un contexto de crisis y estancamiento, como se lo muestra la historia,- el que sean los hechos los que deban someterse a las teorías, sino al contrario; pues esto daría cuenta del proceder de los científicos, en determinadas circunstancias concretas, como a su vez daría pié para pensar en un contexto de descubrimiento y proliferación de teorías a la luz de situaciones, problemas y fenómenos concretos.
A su vez cabe destacar a la contrainducción como una manera de asumir, de ver, como una práctica concreta y como una forma, que asume la ciencia, no siendo necesariamente una metodología, sino algo más amplio, un proceder, un instrumento entre otros. Siendo la contrainducción la constituyente en Feyerabend, de la presencia legitima del relativismo en la ciencia. Donde el anarquismo epistemológico, en tanto asociado a la idea de la contrainducción, no constituye sino actuar contrainductivamente4.
De esta manera, un aspecto que a su vez se nos devela es considerar como un prejuicio el sostener la irracionalidad del relativismo, me parece que lo que hay en Feyerabend es mas bien considerar al relativismo como una posibilidad en una dimensión política, en aras de la democratización social y como una posibilidad en una dimensión epistemológica, en tanto permite una relación desprejuiciada, y si se quiere de aventura, ametódica aunque racional, y por ende calculada, en la búsqueda y apertura de nuevos horizontes de conocimiento, siendo en el contexto de descubrimiento, donde la contrainducción cobra relevancia; por lo tanto no constituye una solución al relativismo, sino su expresión principalmente epistemológica, en lo que a Feyerabend se refiere, en concreto, la contrainducción no es sino la forma que asume el relativismo epistemológico.
Un aspecto que me parece interesante a ser comentado, es que a partir de lo hasta ahora expuesto, se hace posible el establecimiento de una relación entre la propuesta feyerabendiana de la contrainducción y la subjetividad, en la medida que los juicios enunciados anteriormente como "objetivos" resultan ser en realidad "subjetivos"5, porque el hecho que no aparezca esta subjetividad presente en estos juicios, se debe a una omisión y como lo plantea Feyerabend "la omisión se hace patente cuando el individuo adopta otra tradición: sus juicios de valor cambian" (Feyerabend, 1988: 95). De este modo, desde un punto de vista epistemológico, el individuo al intentar explicar este cambio se ve obligado a revisar el contenido de sus juicios de valor, actividad que lo pone en una nueva situación respecto a su problema planteado, como a su posible solución, la que a su vez significará la puesta en una nueva perspectiva respecto a la materialidad de su problema como del nuevo mundo problemático que se le abre ante los ojos6.
Respecto a la contrainducción, ésta muestra justamente este proceso de apertura hacia nuevos tipos de conocimiento y experiencias, si bien aparece en cierto contexto como caótica, anárquica, ello no implica que sea irracional, pues hay cálculo en ese proceder, hay toma de decisiones en un contexto concreto, hay elaboración de hipótesis. De este modo también, el adoptar un punto de vista relativista o contrainductivo, como parece proponérnoslo Feyerabend, no implica dejar a un lado la racionalidad, sino más bien abrirse a otras posibilidades, abrirse a la idea de que no está todo resuelto definitivamente, que la diversidad de ideas, prácticas y métodos facultan nuevas perspectivas, experiencias y posibilidades de creación y producción, que esta práctica contrainductiva enriquece, aporta, sobretodo si se establece y ajusta a un contexto bien determinado, a una situación problemática concreta a la cual responder. En este sentido, además constituye una apelación a la apertura de nuevas posibilidades, a una mayor flexibilidad a partir de ahí, se hace posible una relación con la tolerancia y con el tema de la democracia; con la estrecha relación entre lo político y lo epistemológico, como además con el tema de la producción y adquisición de nuevo conocimiento.
Otro problema que se nos abre en estrecha relación con el tema, tanto del relativismo como con la propuesta feyerabendiana de la contrainducción, es el asunto de la ley científica y su rol ordenador, dentro de una determinada tradición, como al interior de la ciencia, sobretodo en el contexto de la emergencia de una nueva teoría científica alternativa o revolucionaria respecto de la o las teorías vigentes, y mas aún cuando se la considera como fundamento de reglas o métodos estrictos a ser aplicados y a críticamente considerados. Es así que cabe considerar, el carácter del problema que se nos abre, de la relación entre el método, las reglas y las llamadas leyes científicas, por un lado y el contexto, la práctica de producción de hipótesis y teorías nuevas alternativas a las estandards, en el proceso de una revolución científica, por otro. Problema que podría encontrar una resolución bajo la hipótesis de considerar a las leyes, reglas y metodologías como elementos que tendrían un rol ordenador, sistematizador, objetivador para la comprensión, y por tanto como reflejo; constituyendo la práctica científica de elaboración de teorías alternativas a las estandards, el rico material productivo a ser formalizado, objetivado y por ende operativizado, a través de las fórmulas científicas.
De esta manera, Feyerabend para validar su tesis recurre a la historia de la física, y de la ciencia, mostrando que ninguna de las metodologías resulta compatible con ella, sugiriendo además que, dada su compleja naturaleza, es que se establece la posibilidad de ser puestas entre paréntesis o bien ser radicalmente desechadas. Así, es que en las ciencias suele ocurrir, -sobretodo en un contexto de cambio, de revolución científica, producida generalmente al enfrentar un problema o una paradoja- que el advenimiento de una investigación interesante conduzca a menudo a una impredecible revisión, de los criterios más básicos y fundamentales de una teoría, aunque ésta pueda no ser la intención de quienes se vean ante esta situación (Feyerabend, 1988: 40-41). Y esto puede ser atribuible a la complejidad de la propia naturaleza que la ciencia investiga y busca comprender, como a su vez aprehender, en lo que concierne al conocimiento de ella, así en su último texto nos dice: “En realidad podemos decir que gran parte de la abundancia que nos rodea en la tierra surgió en el intento por conquistar la propia abundancia” (Feyerabend, 2001: 34).
En este sentido estamos en condiciones de afirmar que la abundancia y diversidad que nos rodea, no constituye sino una gran red compleja de interacciones y mediatamente un acto productivo; es decir que en nuestro afán por descubrir y conocer aportamos y producimos nuestras propias condiciones de vida y conocimiento, siendo la ciencia el intento por establecer una gran síntesis comprensiva y productora. Ahora, nada indica que esta producción sea homogénea y exenta de contradicciones y conflictos, siendo estos a su vez factores que estimulan su producción.
En cuanto a la contrainducción como “plausible” impulso para la ciencia y la epistemología, lo primero a destacar aquí, es el carácter amplio que asume la contrainducción, es decir que al parecer, no es algo privativo de la ciencia, ya que, además se la asume en términos políticos y culturales, como una visión, una sensibilidad, una conciencia y un llamado a la tolerancia y a la democracia; como a su vez se ha insinuado en este trabajo, la contrainducción, no parece ser una propuesta abstracta y meramente teórica, como algo que aparece independientemente de un contexto y situación concreta y específica, aspecto que marca su carácter.
Cabe destacar además, en función del desarrollo y despliegue de la ciencia la valoración y énfasis marcado por Feyerabend7 del concepto de pluralismo8, destacándolo en tanto factor de apertura a nuevas formas de conocimiento.
Lo interesante en este sentido de “futuro”, es que la contrainducción nos sugiere, una idea no lineal, hacia un telos específico, de la ciencia, donde la metodología cumpliría un rol ordenador y sistematizador de lo adquirido como conocimiento y no en el marco de una lógica del descubrimiento, es decir la metodología y la lógica habrían sido desterradas de esas apetecibles tierras, donde la imaginación, la creatividad habrían ocupado un destacado lugar. De este modo, en cuanto a la idea del progreso de la ciencia, la contrainducción no sería sino una contra propuesta a la idea del falsacionismo de Popper, que Feyerabend critica9, pues la contrainducción rompe la linealidad del conocimiento, concebido en términos teleológicos y progresivos por ende puede constituír una crítica a la idea de progreso en esos términos y no en términos de concebir que no haya desarrollo en la ciencia, que la humanidad no haya experimentado un avance, no tan sólo cuantitativo, sino también cualitativo. Esto significa, a partir de aquí, que la ciencia cambia, rompiéndose la idea progresiva, en términos lineales de la idea de ciencia y por ende del conocimiento en general.
Trabajo presentado en el II Congreso Nacional de Filosofía de ACHIF, Concepción, Chile, 15 al 18 de Noviembre de 2011.
La contrainducción, como se expondrá, es más que una metodología, por tomar una distancia crítica, respecto a la distinción entre lo puramente teórico y lo experimental, asumiendo además un factor subjetivo que estaría presente en todo acto de conocimiento y que Feyerabend expone abiertamente. Este factor que se suele omitir u ocultar, marca, determina, y en cierta medida orienta el curso del proceso de conocimiento, trayendo a su vez una serie de consecuencias tales como una serie de paradojas e inconvenientes que la ciencia suele “renormalizar”, o bien enfrentar a través de hipótesis ad-hoc.
Ver Osorio P., Andrés. 2004, Cap. 3.6.
Ver Op.cit, Cap.3.3.
Véase Osorio P., Andrés. 2004: 48.
Ver Ibid.
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